No respires
Don't Breathe ● 2016 ● USA ● 1h 26min
”Una nueva vuelta de tuerca a la carrera entre el ratón y el gato.”
★★★★★






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Catapultado a la fama con su cortometraje Panic Attack, el director uruguayo Fede Álvarez se metió a la crítica y público en el bolsillo con su versión de Posesión infernal (2013), algo a lo que muchos seguidores de la original de Sam Raimi le tenían bastante miedo. Afortunadamente, Álvarez supo aliarse con el propio director de la cinta original (como productor, en aquella ocasión) y el resultado no decepciono prácticamente a ningún admirador de la saga protagonizada por Ash.

Su segundo trabajo, No respires (2016) se aleja de la casquería y de la sangre para centrarse en el suspense, un género que el propio Álvarez reconoce como interesante. No respires, cuenta además con la participación como villano de Stephen Lang, un actor que siempre aportar no solo presencia, sino también buenos personajes.

Rocky, Alex y Money, son tres jóvenes que viven en una decadente Detroit. Su vida se basa en asaltar casas y revender el botín. Su próximo trabajo es una casa de un barrio residencial prácticamente abandonado. El objetivo, la caja fuerte. Su único obstáculo, el dueño de la casa, un veterano de guerra que ha perdido la vista. Pero las cosas se pondrán muy feas.

No respires no va a venir a descubrirnos prácticamente nada nuevo, aunque el buen hacer de su equipo, quizá la salve de una quema segura. Álvarez ha dotado la cinta con una agónica y decadente ambientación, en donde la casa llega a convertirse en un personaje más.

Los jóvenes son la representación de una generación perdida, en busca del éxito instantáneo, sin pararse a pensar en lo que está bien o en lo que está mal. Por el contrario, la figura de Lang es su propia justicia, un hombre cegado (en todos los aspectos), por un pasado y cuya rectitud militar, se ha visto totalmente desvirtuada a favor de una personalidad macabra y falta absoluta de fe.

Sí, hay clichés en los personajes y quizá algunos giros o sorpresas sean un poco manidos, pero el conjunto de No respires supone un buen ejemplo de thriller que reúne casi todas las condiciones para mantenernos atentos durante su metraje, que no es mucho, por cierto.

Con un guión bastante escaso, la película guarda su potencial sobre todo en la imagen y en la interacción de los actores. Tanto el propio Lang como el trío de jóvenes ladrones (encabezado por la actriz Jane Levy, que ya trabajó con el realizador en la mencionada Posesión infernal), le añaden un plus a la incesante cinta, que nos mantiene pegados a la butaca, casi en todo momento.

Pero no hay thriller perfecto, tampoco es necesario, y en esta ocasión No respires adolece de demasiados tópicos y poca sorpresa. Aunque lo bueno se reserva para el final, el resto, no deja tampoco de ser una incesante carrera entre el ratón y el gato por ver quien llega antes al queso.

No respires entretiene, tiene buen suspense, pero el guión no termina de funcionar como debería, a pesar de que Álvarez ha realizado una cinta notable, con buenas dósis de “sustos” y con un elenco interpretativo serio y convincente.