Lights out ● 2016 ● USA ● 1h 21min
★★★★★

Nunca apagues la luz

Una premisa interesante pero que se desinfla rápidamente.

Sucede algunas veces que una pequeña idea desemboca, tras varios desarrollos, en una algo más grande, eso si, siempre y cuando traiga añadidos interesantes, al final se convertirá en una gran idea. David Sandberg se había especializado en cortometrajes de misterio y/o terror, entre ellos Lights out, protagonizado por su mujer y que apenas duraba unos tres minutos. Su premisa sirvió de germen para que ahora la historia se haya desarrollado en un largometraje.Nunca apagues la luz nos cuenta la historia de un familia rota, en la que el niño es acosado durante la oscuridad por una extraña figura que ya se ha cobrado varias víctimas. Sólo se aparece cuando no hay luz. Todo apunta a un extraño ente relacionado con el pasado de su madre.

Vaya por delante que la idea de Sandberg ya expuesta en su cortometraje era bastante aterradora. La necesidad del ser humano de demostrar y mostrar miedos es lo que nos convierte precisamente en eso, en seres humanos. ¿Quien no ha tenido miedo a la oscuridad de pequeño? e incluso hoy en día a algunas personas les resulta complicado convivir con la temida oscuridad (conocido como nictofobia).

Para aprovechar un miedo tan primario, Sandberg se hace valer de una técnica muy sencilla, porque apenas encontramos grandes efectos especiales en Nunca apagues la luz. Es quizá su sobria puesta en escena lo que llama la atención.

Pero a simple vista, la película no parece mucho más de lo que ofrece. Me explico, la idea, la premisa es la que hay, el resto son intentos de adornarlo todo con una historia que intente más o menos encajar con lo que Sandberg creó.

Una cinta que parece más un episodio alargado de Expediente X que un largometraje y con, al menos, estrellas de renombre. Pero ni siquiera la presencia de Maria Bello, de lo poco destacable de la cinta, nos podría llevar a buen puerto.

Lo que se dice, miedo, miedo… no da demasiado, puesto que sigue la estela de un cine de terror contemporáneo, con clichés, y con una previsibilidad bastante acertada. Todo en Nunca apagues la luz parece pasar por que si.

Pero mientras Sandberg nos intenta dar algo de miedo (que posiblemente lo de a los que menos acostumbrados a este cine están), el resto de Nunca apagues la luz, funciona casi como un reloj. No hay demasiado tiempo para descubrir cosas nuevas, los detalles que se dan sobre los personajes parecen haberse hecho a medida para que todo encaje.

Como carta de presentación en Hollywood para Sandberg, no está nada mal, pero seguramente en un futuro le veamos haciendo un cine del mismo género pero partiendo de una historia que realmente si exija una cinta como ésta.