Olympus Has Fallen ● 2013 ● USA ● 120 mins.
★★★★★

Objetivo: La Casa Blanca

Con una carrera bastante irregular, el director norteamericano Antoine Fuqua, regresa a las bases de la sociedad americana con esta cinta de acción, que bebe, precisamente el patriotismo desmesurado que, en ocasiones vemos en la gran pantalla. Objetivo: La Casa Blanca es una cinta de entretenimiento y de mucha acción. A pesar de que hay respiros (los justos, eso si), la película no llega a aburrir, siempre y cuando uno entre en su juego.

Hacer cine de acción siempre se le ha dado bien al director de Training Day (Día de entrenamiento) (2001). Lo ha demostrado varias veces y lo mejor es que sabe mezclarlo con algún que otro toque moral, véanse otros títulos dentro de su obra, como Lágrimas del sol (2003), Shooter (El Tirador) ( 2007) o la más reciente Los amos de Brooklyn (2009).

Objetivo: La Casa Blanca nos coloca en una situación de crisis nacional. Un grupo de terroristas norcoreanos secuestran al presidente y se hacen con el emblemático edificio. El único que puede pararles, es un ex-agente del servicio de seguridad.

Si mezclásemos en una coctelera algunas gotas de Jungla de Cristal (1988) y unas pocas de las andanzas de Jack Bauer (de la serie 24), el resultado bien podría parecerse a esta película. Aunque no cuenta con nada nuevo, su prometedor y espectacular arranque (el pasado del protagonista y la invasión) son quizá lo más llamativo de una cinta en donde prima el espectáculo antes que otra cosa.

No significa esto que Fuqua se haya vendido, de hecho es un realizador bastante convencional y no se suele casar con Hollywood. Pero demuestra que el entretenimiento está por encima de lo que la idea esencial podría haber dado. Bueno, siendo sinceros, la trama de Objetivo: La Casa Blanca, no da para muchos discursos fuera de lo meramente patriótico.

Gerard Butler, se encuentra enfundado en un traje muy a su medida. Un héroe convencional, con pasado turbio, con algún que otro chascarillo (muy pocos, tranquilos), y sin ningún tipo de escrúpulos a la hora de disparar a la cabeza o clavar cuchillos en otras partes del cuerpo. Junto a él un descafeinado presidente, interpretado por el siempre efectivo Aaron Eckhart. En el bando de los malos, el actor Rick Yune que repite rol de villano tras ponérselo difícil hace tiempo a James Bond en Muere otro día (2002), y a quien aquí podemos verlo también en un papel a su medida, un malo despiadado, que no se inmuta y que también es de gatillo fácil. Se agradece que se tome en serio su papel, algo poco frecuente en productos de este tipo.

El cartel se completa con unos buenos secundarios, encabezados por Morgan Freeman (que parece que sea el protagonista, a tenor de su presencia en el cartel), y al que siguen Angela Bassett, Dylan McDermott o Robert Forster.

Objetivo: La Casa Blanca es una cinta que resume muy bien el cine de acción actual: efectos especiales, héroes y muchos disparos, para que al final podamos escuchar un discurso ensalzando los valores patrióticos de la sociedad americana. No hay trampa en ella. En este aspecto es una cinta muy honesta y transparente.