(Steven S. DeKnight, 2018)
Pacific Rim: Uprising ● 2018 ● USA, China, Reino Unido ● 1h 51min
★★★★★

Pacific Rim: Insurrección

Producto inferior a su original que no aporta nada nuevo al sobreexplotado género.

Sería injusto no mencionar que con Pacific Rim, su director Guillermo del Toro, no consiguió el beneplácito de muchos que no apostaban por él para dirigir ciencia ficción enmarcada en un futuro lejano. Hizo una más que correcta cinta, llena de buena acción, unos efectos especiales notables y, además, una historia que tenía buenos personajes. El resultado fue una interesante propuesta que, a pesar de no reventar taquillas, a muchos nos dejó claro que Del Toro es capaz de enfrentarse a cualquier reto y conseguirlo.

Que se pusiera manos a la obra una secuela era cosa de meses, pero que la dirigiese Del Toro, ya era otro cantar, dada su experiencia (no muy buena) con las secuelas. Mientras se dedicaba a otros menesteres (como dirigir Cumbre escarlata (2015) o su más que premiada La forma del agua (2017)) Pacific Rim: Insurrección cae en manos del realizador Steven S. DeKnight, que dirigía así su primer largometraje tras pasar varios años en la televisión.

Y es que, en cierto modo, este drástico y notable cambio, se nota enseguida. Mientras que la anterior se tomaba su tiempo, aquí todo parece suceder de forma vertiginosa, sin pausa, con escaso interés en los personajes y con un reparto que poco o nada de carisma tiene que aportar.

Pacific Rim: Insurrección apuesta más por la pura acción, las “set pieces” espectaculares, grandes luchas de mega robots… y deja de lado algo un poco más intelectual, con más enjundia. Si Del Toro se preocupaba por sus personajes, DeKnight directamente los utiliza como pañuelos y su presencia en pantalla apenas aporta cosas nuevas a la historia.

Sí, los efectos digitales son muy punteros y están muy logrados, pero es un mínimo exigible para una cinta en la que se tenían puestas muchas expectativas, sobre todo a la hora de ahondar más tanto en los Jaeger como en los Kaiju. Al final todo queda en una película simplona, con cero sorpresas y poco más.

Se ha quería hacer una especie de historia “conspiranoica” pero es imposible creérsela, y además se le adivinan los giros prácticamente desde el minuto cero. Ese burdo intento de criticar a las grandes corporaciones (sí, no es nada nuevo) resulta bastante fallido.

El hecho de reciclar algunos papeles y de dar a las nuevas generaciones de actores (John Boyega o Scott Eastwood) papeles de súper estrella de acción, de momento es un poco pronto para dictaminar hasta donde pueden llegar.

A esto hemos de sumarle que no hay ninguna novedad dentro de ella. Es una cinta tan medida y tan calculada, que por momento resulta bastante insípida y anodina, no crea interés y, lo que es peor, sus personajes nos importan bastante poco (vamos, igual que la cinta de Del Toro).

Podría haber explotado muchos aspectos, pero Pacific Rim: Insurrección se queda en un absoluto “bluf”, llenando de nada la historia con una estética continuista y muy bien diseñada, pero que, en el fondo, ni siquiera sirve para contarnos algo realmente sorprendente.