Pacific Rim ● 2013 ● USA ● 2h 11min
★★★★★

Pacific Rim

La mezcla de tecnología y acción que nos propone Guillermo del Toro con Pacific Rim, es una muestra más de la buena forma en la que se encuentra este director. Pero ojo, no es únicamente eso, la película está desarrollada con una narrativa que va más allá de lo meramente convencional por parte del género, y es precisamente ahí donde radica su principal riqueza. Sin ello, creo que somos conscientes de que sería una película más del montón.

El mexicano Guillermo Del Toro, se ha hecho poco a poco un hueco el Hollywood. Gracias a su adaptación de Hellboy (2004) dió un enorme salto. Atrás quedaron otroso ejercicios más próximos a su cultura personal como la espléndida Mimic (1997) o su primera cinta, Cronos (1993). Del Toro siempre ha sabido sacarle un buen partido a todo lo que dirije, dejando su particular rúbrica e intentando ser muy fiel a su estilo. Quizá Pacific Rim empieza a alejarse un poco de eso, pero no pasa por una más dentro del género.

Estamos en el futuro, la Tierra es atacada cada cierto tiempo por unas gigantescas criaturas (llamadas “kaijus”) que asolan todo a su paso y pretenden acabar con la raza humana. Para combatirlas, el ser humano crea unos robots gigantes para hacerles frente. Éstos, llamados “jaegers”, están controlados por dos personas, cuya afinidad psíquica es la esencia del auténtico control del robot.

Incluso el mismísimo Del Toro acepta su fuente de inspiración, los productos animados japoneses “mecha” , estilo Appleseed o Evangelion (incluso nos podríamos remontar al mítico Mazinger Z). No es nada malo, y más cuando se aborda con la espectacularidad que merece. Aquí no hay trampa ni cartón, es lo que vemos y el nivel técnico de Pacific Rim en cuanto a efectos especiales, roza el sobresaliente. En este punto, estamos ante una cinta muy bien cuidada estéticamente, algo que no debería sorprendernos (recordemos que el presupuesto roza los 200 millones de dólares). Pero no sólo eso, fuera de lo meramente CGI, lo material (decorados, maquetas…) todo está a la altura, se nota y mucho el mimo que un artesano como Del Toro le ha puesto en cada fotograma a Pacific Rim.

Sí que es cierto, que la cinta no es quizá de las más personales del realizador. A la larga notamos cierta lejanía en el estilo de un director, quizá más acostumbrado a presupuestos no tan abultados, no en vano Hellboy II: El ejército dorado (2008) ostentaba en su carrera el número uno, con algo más de 85 millones de dólares. Pacific Rim luce lo que cuesta, y con eso uno puede estar tranquilo.

Pero Del Toro es también un buen director de actores y aunque para esta ocasión quizá no haya escogido un reparto que transmita demasiado al público, ha conseguido salvar la cosa colocando a intépretes que por lo menos cumplen con lo acordado. No se trata de personajes excesivamente trazados, puesto que tampoco parece interesar a la historia, sino de roles con esbozos que, poco a poco, se van completando a lo largo del metraje, incitando al espectador a saber más. Salvo la pareja de científicos (vale, se aceptan dentro de la historia, pero sin tanto humor), el todos están bastante correctos.

Pacific Rim no es quizá una película más de acción, no es sólo un envoltorio preciosista, es una cinta que esconde ciertas sorpresas, que esconde personajes entrañables, algunos que inspiran cariño (el de Rinko Kikuchi, por ejemplo), personajes luchadores… en este aspecto el arco de roles es amplio para una cinta de sus características. En su conjunto, la película es sumamente entretenida y tiene ese punto interesante que la convierte en un ejemplo de que se puede hacer cine de acción con efectos especiales… y con chicha.