Philomena
Philomena ● 2014 ● Reino Unido ● 1h 38min
”Una historia conmovedora, con una pareja espléndida.”
★★★★






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Desde hace ya un tiempo, el cine de Stephen Frears viene tocando más la realidad que la ficción. Aunque nunca abandona su vinculación a producciones más comerciales (como La reina (The Queen) (2006) o la menos conocida Tamara Drew (2010)), siempre se ha sentido más cómodo tratando historias cercanas a nuestro día a día, cercanas al tiempo que nos ha tocado vivir. El británico sabe y ha sabido muy bien, cómo tocarnos la fibra, aunque eso suponga sacrificar algunas cosas. Para Frears, lo importante es transmitir, y eso a día de hoy, no es fácil encontrarlo en directores con cierta carrera ya hecha.

Philomena, se basa en la historia real de Philomena Lee, una mujer que, durante 50 años, se ha preguntado el paradero de su hijo, que le fue arrebatado cuando apenas tenía 3 años. Criada en un entorno religioso (por obligación) tuvo que trabajar en una abadía durante unos años y fue allí donde las monjas que (se supone) velaban por ella, dieron en adopción (forzada, por supuesto) a su pequeño. Un buen día, se topa con un periodista al que acaban de despedir por desvelar ciertas cosas. Entre ambos surge una amistad que la llevará hasta los Estados Unidos, para encontrarlo.

Partiendo de la base de que la historia de Philomena ya nos toca la fibra, Frears sabe perfectamente qué tipo de material maneja, y gracias a ello puede construir una película sencilla, sensible y que simpatiza al momento con el público. Conoce perfectamente los mecanismos para hacernos reir, para emocionarnos, para plantearnos dilemas… los conoce y sabe muy bien como servírnoslos. Con esto, Philomena dirigida por otro nombre y sin actores de la talla de Judi Dench o Steve Coogan, bien podría servirse como sobremesa en alguna cadena de televisión.

Es quizá el plato fuerte de una película tremendamente universal, su reparto. La pareja protagonista apenas admite pegas. Tanto Dench como Coogan son conscientes del material que están manejando y nos regalan unos personajes absolutamente majos que rápidamente, nos encandilan. Ella, prácticamente no merece ninguna crítica. Coogan tres cuartas de lo mismo. Nunca está de más reivindicar mi postura sobre los actores/actrices ingleses, sin duda de los que muchos deberían aprender.

La historia de Philomena plantea pocas dudas. Es un drama bastante facilón, con un guión que mezcla el humor con algunas notas agrias. El espectador, nunca manipulado, asiste a una cinta sencilla, con una buena dirección, y con ningun atisbo de llegar mucho más lejos de donde ha llegado. Tampoco es una cinta denuncia, puesto que su relato es, desgraciadamente, conocido incluso dentro de nuestras fronteras. Pero quizá sea la personalidad de Philomena lo que la lleve hasta nuestros corazones.

Frears emociona y Philomena es un producto muy simpático y emotivo.