Poltergeist
Poltergeist ● 2015 ● USA-Canadá ● 1h 33min
”Es una película de aventuras sobrenatural, no es cine de terror.”
★★★★★






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En Hollywood continúa la moda de hacer nuevas versiones de películas que marcaron un género o una época. De momento, la fórmula se ha reducido a escoger la esencia y a trasplantar cosas puntuales de cada historia, el resto… inventiva contemporánea. La nueva versión de Poltergeist (Gil Kenan, 2015) no queda exenta de ese batiburrillo de escenas recicladas en las que se han convertido la mayoría de “remakes” actuales.

Tocar una película como la original Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) era un reto que, quizá muy pocos se atrevían a hacer. En su día, la película supuso una buena revolución dentro del género al ser un terror muy sugerente y sin la necesidad de unos elaborados efectos especiales, a favor de una fotografía muy sorprendente, a pesar de que su calidad cinematográfica es espléndida. Bajo la producción de Sam Raimi (mal empezamos), esta nueva visión, respeta la historia sí, pero tampoco se ha tomado la molestia de intentar hacer algo más, con las posibilidades que eso conlleva y sin caer en una triste secuela, como si pasó con las cintas que sucedieron a la de Hooper.

Craig T. Nelson es sustituido por un Sam Rockwell poco efectivo para lo que suele dar, pero la verdad es que su papel no es que sea precisamente un bombón para cualquier actor de su talla. Rosemarie DeWitt, interpreta el rol que Jobeth Williams bordó por aquel entonces y mientras en ella veíamos a una madre protectora con tintes muy realistas, aquí por el contrario vemos a una madre a la que le falta más preocupación por lo que está sucediendo. Y es que en esta Poltergeist, todo parece una película de aventuras con tintes sobrenaturales, en vez de una cinta de terror o, al menos, una cinta que cree tensión y desconcierto.

Para mas señas con su original, el guión ha tomado “prestadas” algunas de las escenas más interesantes e impactantes de la obra de Hooper y las ha trasladado a la nueva película (para que se sepa que es un “remake”), eso sí en otro orden y variando algunos ligeros elementos. Salvo un par de “set pieces” más elaboradas (la escena del taladro en el armario, o mismamente ese interesante principio), la película pasa bastante desapercibida para un público que pedía algo más.

Poltergeist ha sabido conjugar bien el cine de aventuras con el terror, curiosa y peligrosa mezcla, y lo hace a través de una historia no original, con un reparto correcto, sí, incluimos a Kennedi Clements, la niña protagonista), pero desvirtúa muchos aspectos que hicieron a la obra original tan impactante como fue en su día. Son precisamente esos elementos que no se mostraban entonces y que se muestran ahora, los que más lastran el interés en esta película tan instrascendente para el género.

Es complicado intentar sustituir tantos ingredientes buenos como la música de Goldsmith, el reparto (Jared Harris no le llega ni al betún a Zelda Rubinstein), la ambientación oscura… Poltergeist es, y será, una cinta muy complicada de igualar.