The Predator USA, Canadá 1h 47min
★★★★

Predator(Shane Black, 2018)

Una indigesta comedia de acción que no consigue hacer gracia.

La trayectoria tras las cámaras de Shane Black, director de Predator (2018) ha estado prácticamente ligada siempre a los guiones. De su mano han salido los de la saga Arma letal, los de El último Boy Scout (Tony Scott, 1991) o el de la cinta de acción El último gran héroe (John McTiernan, 1993). El dominio para la comedia-acción por parte de Black ha quedado más que demostrado en estos títulos.

A la hora de hacerse cargo de Predator, Black contaba con bastantes cosas a su favor, entre ellas la de haber participado en la cinta original de McTiernan, interpretando al soldado Hawkins, haber sido capaz de dirigir una cinta del universo Marvel (siendo Iron Man 3 (2013) la más taquillera de la trilogía protagonizada por Tony Stark), y contar con el beneplácito de la Fox para hacer esta nueva entrega del depredador. Además, podría contar con, prácticamente cualquier gran estrella del cine de acción para protagonizarla (aunque Schwarzenegger ya le dijo que nada de cameos). Lo difícil era fallar con ella.

Pero Black se ha dejado mucho en esta nueva entrega, intentando superarse a si mismo como un director versátil, dándole más peso a la comedia que a la acción y esto, para muchos seguidores de la saga, ha sido algo imperdonable, a pesar de que sea la especialidad de Black. Quizá no era tan idóneo para dirigirla, pensaron ellos.

Junto a Fred Dekker, director de la mítica RoboCop 3 (1993) o Una pandilla alucinante (1987) con guión, precisamente de Black, escribe una historia que, al menos se ajusta a los cánones de la saga. Un grupo de soldados deberá detener a un nuevo depredador, ayudados por una mujer científica.

Y es que cuesta tomarse en serio una película en la que ni siquiera los personajes son serios. Ignoro si realmente era esa la intención de Black (posiblemente sí, dada su experiencia), pero la excesiva cantidad de humor (absurdo en muchas ocasiones) hace que por momentos parezca que estamos ante una especie de comedieta con alienígena en medio, algo que creo que esta saga no se merece para nada.

Todos los intentos por revitalizarla (aquí englobo tanto a Predators (Nimród Antal, 2010) como a las dos entregas de Alien vs. Predator) han tenido la consideración de tomarse muy en serio tanto el personaje como los secundarios o el protagonista, con más o menos acierto, pero la comedia siempre ha quedado relegada a un segundo plano y siempre de forma sutil. Aquí la presencia es ciertamente escandalosa y hasta molesta.

Que Schwarzenegger le dijera que no, o que eliminase por completo del montaje final la presencia de Edward James Olmos, fueron algunas señales de que el reparto de Predator no auguraba nada bueno. Ni siquiera la presencia de Jacob Tremblay, el niño “prodigio” de La habitación (Lenny Abrahamson, 2015) hace destacar algún otro nombre. Olivia Munn, Thomas Jane (en un personaje absolutamente prescindible y “cansino”) o Boyd Holbrook, un protagonista con escaso carisma, conforman un “cast” olvidable que, si bien cumple con su cometido, no se le puede exigir mucho más.

Olivia Munn y Boyd Holbrook.

Sí, cuando vemos Predator (al menos pasados sus primeros 40 minutos), uno tiene la sensación de que todo resulta tan desfasado, tan cómico, que es complicado centrarte en la trama sin dejar de pensar el motivo de este giro. Tampoco era tan complicado hacer una nueva película sobre este personaje, pero Black parece haberse adueñado de él y haber hecho lo que le ha dado la gana.

A nivel técnico la película no destaca tampoco por nada. Efectos digitales del momento, algunos prácticos, violencia incontenida, aunque no demasiada también hay que decirlo, en una película de la que cuesta salvar elementos. Resulta más fácil hablar mal de ella (si uno es muy “fan” de la saga) que bien.

Black intenta repetir fórmula (grupo de soldados “locos”) pero no le sale la jugada redonda. No hay violencia extrema, no hay un protagonista con carisma y presencia… Bien es cierto que si uno se dispone a verla sin esperar mucho más, quizá termine simpatizando, pero desde luego es un gran tropiezo en una saga a la que el cine de acción-ciencia ficción debe mucho.