Project Almanac ● 2015 ● USA ● 1h 46min
★★★★★

Project Almanac

Los peligros de jugar con el tiempo… otra vez.

Dean Israelite, escoge para darse a conocer en círculos comerciales, una producción de, nada más y nada menos que Michael Bay. Con un presupuesto más que abultado para este tipo de títulos, Project Almanac (Dean Israelite, 2014) trata sobre un grupo de jóvenes que descubren una máquina del tiempo, con la que serán capaces de, prácticamente, cualquier cosa. Pero claro, todo tiene un precio.

Y es precisamente el precio que Israelite ha pagado por debuta con semejante producto, una especie de mezcla de varios géneros (thriller, ciencia ficción e incluso toques de drama) en donde la trama principal y los protagonistas resultan cuasi creíbles, a pesar de la enorme cantidad de elementos fantásticos que contiene.

Israelite sabe manejar bien esa etapa en la vida en la que uno quiere comerse el mundo, descubrir todo y de repente se topa con la cruda realidad que es la vida, donde casi siempre, el que vive es el más listo. Project Almanac retrata con bastante acierto esta etapa, que tampoco es tan dificil siempre que se cuente con un reparto aceptable.

Pero Project Almanac no ha descubierto el fuego, desgraciadamente. Llega tarde a este subgénero en el que otras cintas han triunfado con bastante mejor fortuna y gloria, incluso hace unos años, la mítica y ya clásica trilogía de Robert Zemeckis Regreso al futuro, se tomaba casi en serio este asunto con resultado bastante más interesantes.

Lo que aquí tenemos es una película que retrata la idea de los jóvenes de hacer lo que quieran siempre y cuando tengan las herramientas. A pesar de que la misma película trata de huir de clichés y crea interés con una trama, más o menos aceptable, no hay tampoco mucho más donde escarbar en una historia sencilla y que tampoco aspira a más.

Como digo, desgraciadamente Project Almanac llega tarde, y siendo consciente de ello, se toma al menos, la molestia de entretener, sin querer ser la más lista de la clase. En base a un reparto desconocido de caras jóvenes, la película juega con el “found footage” para contarnos lo que va pasando, siempre con la intención de dotar a la historia de un realismo máximo.

Otras lo han intentado con mayor eficacia, como Chronicle, la también opera prima de otro director, Josh Trank, pero en aquella ocasión, la profundidad de personajes y esa espléndida mezcla entre cotidianidad y asombro, era lo que la elevaba por encima de la media.

Aquí, Bay, al menos no mete mano en el estilo visual de la cinta, pero queda claro que gracias a él, la apuesta ha salido adelante.

Cinta entretenida, con una historia que poco a poco engancha, aunque bastante falta de originalidad en muchos detalles.