Red State
Red State ● 2011 ● USA ● 1h 28min
”Smith se muestra muy controlado para el material que maneja.”
★★★★★






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Decidido a producirse y distribuirse a sí mismo, Kevin Smith aparca por un momento su faceta cómica para adentrarse en una descafeinada crítica a la sociedad americana, a su intolerancia… todo ello en Red State, cinta que no ofrece sino una visión más de algo que ya conocemos.

Que Kevin Smith haya obtenido el galardón más jugoso del pasado Festival de Sitges, me hace pensar en la escasísima calidad general del material mostrado. Y es que su correcta película no se deja masticar del todo y simplemente queda como una mera anécdota en donde parece que lo que la precede tiene mucho más peso que lo que al final ha resultado ser.

La película nos traslada a un pueblo de la conocida como “America profunda”. Alli vive una comunidad que se hace llamar la Iglesia de las Cinco Puntas en donde un hombre (un espléndido Michael Parks) al que todos llaman “padre” guía a los suyos a través del pecado y el demonio, a través de una sociedad manchada por el mal. Todas estas lacras, las centra en la figura de los homosexuales, hacia los que siente verdadera repulsión. Tres jóvenes se topan con esta iglesia, desencadenando una investigación un tanto atípica.

Vaya por delante la indiferencia que me ha demostrado Kevin Smith en sus últimos títulos, en dónde parece más decidido a demostrar que sigue siendo director, que a evolucionar como tal dentro de su trabajo. Si con Red State ha intentado “salirse” un poco de su camino, e incluso probarse a sí mismo, mi más sincera enhorabuena. Pero desgraciadamente no ha conseguido mucho más. Y esto es porque su buen hacer dentro del género de la comedia (y dentro de sus limitaciones) le ha llevado a desperdiciar un material que se presentaba interesante.

Red State flojea a pesar de su interesante planteamiento. Y flojea (y deja indiferente) porque Smith no se arriesga. Quizá limitado por su presupuesto (ya advirtió que iba a ponerlo “de su bolsillo”), la película trata de hacer una crítica a la intolerancia americana, a la sociedad intransigente y sobre todo al extremismo en cualquiera de sus aspectos. Y punto, ese es todo el mensaje que parece adivinarse en Red State. Cualquier intento por sacarnos hacia otros caminos no existe. Una enorme pega para una película que podría haber sido mucho menos de no ser por todo lo que ha traído detrás.

En su reparto brilla la figura de Michael Parks, el habitual sheriff Earl McGraw de las cintas de Tarantino, aquí representando la figura del icono y sociópata religioso inspirado en el auténtio Fred Phelps, un homófobo empedernido que, incluso vivo a día de hoy, sigue despertando opiniones dispares dentro de la sociedad americana. Parks, sin duda, realiza una importante aportación a la película en su presentación, dando las “razones” por las que su cabeza tribula de esa forma (y por ende todos los que le siguen, claro), en una secuencia que se muestra la más interesante de toda la película.

Smith sabe que cuenta con un buen material, que cuenta con muchas cosas a su favor ¿por qué desperdiciarlas en un ejercicio que parece más una película de novato que una cinta de un director con una filmografía a sus espaldas?. Quizá no sepamos la respuesta o únicamente se trate de un experimento por parte de su realizador. La cuestión es que Red State no es un producto apetecible, pero si algo interesante. La historia no termina de enganchar, salvo con alfileres.

Y es que muy pocas cosas (o ninguna) nos importan en la película. Ni siquiera se plantea el ir un poco más allá en la vida de los personajes (¿acaso no es eso algo importante?). Ha demostrado derrochar el talento que podría tener y además de pasarse volando todo (menos de noventa minutos de metraje) uno se queda pensando en si la cosa se podría haber alargado más. Es entonces cuando entra en escena John Goodman, aquí algo más vistoso y cuya introducción dentro de la historia es, para el que suscribe, forzada y pobre.

Si es verdad que Smith se retirará tras Red State, quizá debería darse una buena oportunidad, al menos si no él, todos aquellos que le han cerrado las puertas, y es que aunque no sea mi tipo de cine/director su faceta cómica le ha dado buenos éxitos. Todo es cuestión de innovar, de darle vueltas a las cosas y sobre todo de encontrar buenas ideas y creo que Smith puede hacerlo, a menos que se le hayan terminado las ideas.