Riddick ● 2013 ● USA-Reino Unido ● 1h 59min
★★★★★

Riddick

Aunque prescindible en la saga, la película hereda lo bueno.

Hace unos 13 años, David Twohy nos traía al personaje de Riddick un convicto letal cuya particular idea de justicia, chocaba continuamente con la ley. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y Twohy no ha renegado nunca de este personaje que además, se ha hecho con el cariño de muchos fans.

La que se supone cierra la trilogía iniciada con aquella Pitch Black (David Twohy, 2000) y que continuó con la algo pretenciosa Las crónicas de Riddick (David Twohy, 2004), vuelve a sus orígenes como producto de ciencia ficción de fácil factura y digestión irregular, lo que la devuelve sin duda el alma que todos vimos en aquella primera película de hace años.

Ahora, Riddick (como no, Vin Diesel) se encuentra en un desolado planeta, en donde se le ha dado por muerto. Para salir de él y evitar que los depredadores acaben con su vida, decide tentar a unos cazarrecompensas. Lo que Riddick no sabe es que con ellos también llegan nuevos problemas.

Una de las cosas que más gustó de aquella Pitch Black fue su original forma, con tonos saturados, película muy sobrexpuesta y hasta el argumento era interesante. Twohy supo hacernos ver al antihéroe, supo hacer que el público simpatizara con un criminal, y supo entretenernos. Riddick hereda absolutamente todo lo de su primera entrega, es quizá el principal apunte. El director se limita a repetir prácticamente las mismas fórmulas que utilizó en aquella y claro, le funcionan, pero uno se pregunta si realmente era necesaria una cinta más y de esta manera.

Para Vin Diesel, encantado, sigue en su rol, como anillo al dedo. Riddick vuelve a ser un hombre de pocas palabras, un personaje más de actos que de diálogos y sobre todo vuelve a dejar patente su espectacular capacidad para sobrevivir y salir de todo tipo de situaciones realmente… complicadas.

La película es muy disfrutable, quizá algo tediosa en su ecuador, pero en general es disfrutable. Vuelve a tener ese pequeño regusto a cinta de ciencia ficción de hace por lo menos veinte años (sin descuidar los detalles técnicos, claro). Sin duda hemos de destacar ya no sólo la labor artística de la cinta (Twohy vuelve a poner toda la carne en el asador en cuanto a producción se refiere), sino el ritmo de su tramo final que, decimos, es bastante parecido al de Pitch Black.

No obstante y con algún nexo de unión entre las cintas anteriores, podemos ver Riddick como una cinta más del género, no destaca especialmente nada en ella, pero tampoco hay razones para detestarla. A nivel interpretativo, salvando a Katee Sackhoff (vista en la serie Battlestar Galactica), el resto de secundarios (sí, incluimos a un sobreactuado Jordi Mollá) no aportan realmente mucho más a la cinta.

Riddick parece desarrollarse en tres actos. Siendo el inicio y el del final, quizá los más interesantes. Esto nos lleva a pensar que el guión no parece haberse afinado mucho. Con un interesante arranque (en el prácticamente Vin Diesel no dice ni una sola palabra) y un desenlace-homenaje bastante aceptable, la parte media de la película se torna en ocasiones algo forzada, con escenas previsibles y con partes que podrían hacer desconectar.

Riddick vuelve a la carga con su particular estilo, sus advertencias, sus peleas (hay pocas, ya advertimos), y sobre todo con un personaje tan carismático como agradecido para el género.