Secuestrados
Secuestrados ● 2010 ● España ● 1h 25min
”Una película dura, cruel, no hecha para todos los gustos.”
★★★★






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El director Miguel Ángel Vivas afronta su segunda película desde un interesante punto de vista. Rodada con un intenso pulso, nos traslada a momentos realmente tensos y desesperados. Secuestrados es una cinta atípica y dura, quizá no está hecha para todos los gustos.

Tras su opera prima como realizador de largometrajes, el thriller policíaco Reflejos (2002), Miguel Ángel Vivas se enfrenta ahora a una historia dura y tensa, casi rodada como un documental. Secuestrados nos pone en situaciones muy incómodas y todas ellas muy bien resueltas. En este aspecto, el realizador no parece dudar en ningún momento.

El matrimonio de Jaime y Marta acaba de mudarse junto a su hija a una nueva casa. Una lujosa mansión en las afueras de la ciudad. Se podría decir que la vida no les va nada mal. Pero una noche un grupo de tres hombres de negro y con pasamontañas, asaltan la vivienda. A partir de aquel momento, la palabra infierno será lo más delicado para describir las situaciones que deberán soportar.

Casi igual que el mismo suceso que desencadena todo, la historia de Secuestrados está contada con muy pocos personajes. Miguel Ángel Vivas ha optado por huir de otros puntos de vista que bien podrían haberle dado más juego, como sería el lado de la ley, de la justicia o el lado de los secuestradores. En este aspecto, el realizador se arriesga contando toda la jugada desde un único punto de vista, lo que le permite centrar la atención de todos y además no desviarse de otras historias. Secuestrados va a lo que va, no le importa nada más.

Importante también es señalar su forma, no únicamente su tenso y desesperado fondo. Vivas opta por una serie de planos secuencia completos divividos en varios fragmentos. En ocasiones admite una pantalla partida para sucesos paralelos, pero en general se decanta por intentar contar todo en un supuesto “tiempo real”. La idea e intención del propio Vivas es la de ahondar en la propia situación y en la angustia de quienes la están sufriendo, haciendo partícipes a los que estamos viendo su obra.

El corto pero muy correcto, elenco actoral está muy consolidado, muy natural y muy bien dirigido. Tanto los veteranos (Fernando Cayo y Ana Wagener) como los no tan experimentados (Manuela Vellés, descubrimiento de Medem en Caótica Ana (2007)) filman secuencias espléndidas, dotándolas de un realismo e intensidad, raras veces visto en la gran pantalla (al menos en un producto de nuestra cosecha).

Pero el relato se queda en eso, en un mero escaparate para el sufrimiento, la intensidad y el drama más violento. Y es que Secuestrados cuenta únicamente la tragedia, apenas nos muestra algo más fuera de lo que realmente se enmarca en la película. Eso sí, todo el conjunto, aunque sobrio y muy duro (atentos a todas y cada una de las escenas) no deja indiferente. Podrá gustar o no, pero indiferente no es la palabra para describir la sensación después de verla.

Una muy buena propuesta para un cine falto de riesgos, de interesantes apuestas, de verdaderos retos. Miguel Ángel Vivas ha demostrado saber contar cosas nuevas, ha demostrado saber hacerlas bien y ha demostrado que no tiene pelos en la lengua a la hora de narrar este intenso drama tan desgarrador como cruel y turbio.

Secuestrados quizá no sea del agrado de muchos, pero si que resulta una más que digna muestra de que no todo está muerto en el cine español.