Secuestro ● 2016 ● España ● 1h 45min
★★★★

Secuestro

Una pretenciosa trama que termina dejándonos indiferentes.

La segunda cinta de Mar Targarona, hereda quizá, un género al que la realizadora se ha acomodado últimamente, debido a su participación en la producción de títulos como El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), Los ojos de Julia (Guillem Morales, 2010) o El cuerpo (Oriol Paulo, 2012), el thriller. Aunque en esta ocasión el componente de terror que pudieran tener las cintas de Bayona o Morales, se olvida y la directora se centra más en hacer una cinta de género.

Secuestro sigue los pasos del pequeño Víctor, un niño sordo hijo de una prestigiosa abogada que es encontrado un día en el bosque. El niño afirma que le han intentado secuestrar, e incluso identifica a su supuesto captor. Su madre decide tomarse la justicia por su cuenta cuando ve que sus vidas corren peligro.

El planteamiento de Secuestro es bueno, la historia no tendría porque aburrir, o incluso los personajes podrían enganchar. El principal problema es su tono, que en muchas ocasiones roza el telefilme de sobremesa, con una producción bastante floja. El resultado es una trama en la que al final, terminamos absolutamente como empezamos, la cinta deja a uno bastante indiferente.

Tampoco ayuda un buen reparto mal dirigido, encabezado por Blanca Portillo, a quien parece que el género no le sienta nada bien, y se pasa media película con cara de confusión, porque no sabe encajar bien su rol. José Coronado, por su parte, sí que resulta más convincente, al igual que Antonio Dechent.

Algo parecido a lo que le sucede a Portillo le pasa a los villanos de turno. Estereotipados y muy poco creíbles.

Secuestro no descubre nada, pero tiene demasiadas carencias que la llevan a perderse en una trama que intenta ser compleja sin necesidad, simplemente para alargar la película y tratar de confundir al espectador (incluso el giro final no resulta nada sorprendente).

Oriol Paulo, que se encarga del guión, no llega a conectar con un género que ya conoce, algo extraño, pero quizá debería haber optado por una historia más sencilla, aunque fuera algo convencional, pero sencilla. A veces las complicaciones no traen más que más complicaciones, y al final todo resulta artificial y vacío.

Y es que Secuestro no aporta realmente nada al género. Las escenas que, se supone nos deberían sorprender o al menos crear interés, no resultan (ni siquiera con las explicaciones innecesarias que se dan a posteriori).

Es pues Secuestro una cinta fallida en su mayor parte, con buenas intenciones, con incluso un pequeño mensaje en su trama, pero todo resulta tan vacío, artificial e impostado que no hay mucha credibilidad en sus escenas.

La intención de mezclar varias subtramas, al final ha dado como resultado una historia sencilla que podría haberse resumido en pocas imágenes, pero la directora opta además por un estilo tan sobrio y convencional que en ocasiones llega a ser un poco aburrido el verla.