Shazam!
★★★★★
Un superhéroe buscando su sitio con más carisma que gracia.

¡Shazam! (David F. Sandberg, 2019)

Mientras terminan los preparativos para estrenar la secuela de Wonder Woman, las cintas monográficas sobre Joker y Harley Quinn, o el “reboot” de Batman con Robert Pattinson, DC/Warner sigue adelante con su plan sobre cintas individuales de cada personaje. Está claro que es un modelo menos arriesgado, pero también guarda la baza de que si hay éxito hay secuela. No es quizá un universo tan amplio como el que lleva MARVEL con sus Vengadores (ni es el mismo público, ni detrás tiene un estudio como Disney, ni tampoco tiene una legión tan gigante de seguidores…), pero es un punto de partida que para muchos fans es más que suficiente para acallar sus ansias de superhéroes.

Le toca el turno a Shazam al que da vida Zachary Levi, conocido por ser el protagonista de la serie de televisión Chuck. Levi interpreta al superhéroe que aparece cuando un niño (el actor Asher Angel) recibe la tarea de transmitir los poderes ancestrales de un anciano. A partir de entonces, y cuando él quiere, se transformar en Shazam, un deslenguado héroe con capa que se las tendrá que ver con el malvado Sivana (interpretado por un siempre solvente Mark Strong).

David F. Sandberg, director de esta función, debuta en la comedia de acción tras dos cintas de terror, como fueron Nunca apagues la luz (2016) o Annabelle: Creation (2017). A pesar de no tener mucha experiencia en el género, la historia no exigía demasiado, partiendo de la base de un guión divertido escrito por Henry Gayden (Tierra a Eco (Dave Green, 2014)).

Como cinta de comedia, funciona en casi todos sus niveles, sin estar exenta de ciertos tópicos que suple en muchas veces, gracias al carisma que Levy le aporta al personaje. Seguramente sin él, la película sería bastante anodina y aburrida. El texto de Gayden, aunque tiene más puntos de humor “barato”, le va como anillo al dedo a la película.

Zachary Levi y Jack Dylan Grazer.

Resulta inevitable incluso retrotraernos al cine de los noventa o los ochenta, a la película de Penny Marshall Big (1988), cuya premisa tiene alguna similitud con ésta. Y es que ¡Shazam! Tiene un ligero aroma a comedias de aquellos años, salvando el nivel técnico, claro.

Es una película que además habla de inclusión social, de lo importante que es la familia en los momentos importantes o de encontrar nuestros orígenes. La parte dramática de ¡Shazam! sin llegar a conmover, porque tampoco creo que sea su cometido ni su idea, es muy clara y la película lo lleva de la mejor manera posible, quitándole hierro al asunto cuando es necesario.

Una película amena, con la que reírse si realmente no te la tomas en serio y pasas de su “lado dramático”, pero que no deja mucha huella. Tiene situaciones un tanto infantilizadas, tópicos que no terminan de funcionar, pero un protagonista con mucha presencia y carisma. Se intenta dar cierta naturalidad a las situaciones, pero no terminan por cuajar.

Por otro lado si que se agradece un villano decente, que no es tan caricaturesco como películas parecidas. No sorprende dado que Strong siempre suele ser bastante efectivo allá por donde aparece.

No es una maravilla pero tampoco llega a ser una cinta de referencia en el panorama de DC. La frescura de su guión y la presencia de Levy, es lo que la mantiene en pie prácticamente todo el rato.