Sicario ● 2015 ● USA ● 2h 01min
★★★★

Sicario

Un buen ejercicio sobre lo correcto y lo moralmente correcto.

La trayectoria creciente del canadiense Denis Villeneuve toca de nuevo el listón alto con Sicario, una cinta comedida, muy bien rodada y con un elenco interpretativo envidiable. Nos enmarca en la lucha contra la droga, una tarea ardua que parece infinitamente lejos de su fin. Con el particular estilo de Villeneuve, somos testigos de una operación especial para atrapar a un peligroso narcotraficante. Pero toda esta operación oculta algo detrás.

El cine de Villeneuve siempre es un cine efectivo y efectista al mismo tiempo. Efectivo, porque su cometido, su historia y su intención, suele dar en el blanco la mayoría de las veces. Y efectista, porque dotas a sus películas de un estilo visual muy personal, una de sus principales marcas. Estos dos elementos, lo efectivo y lo efectista, no faltan en Sicario, una película sobria, directa y, en algunos momentos, ciertamente incómoda.

Pero bajo las historias de Villeneuve, siempre subyace un análisis del hombre, de su comportamiento. Incendies (2010), o las extremas Prisioneros (2013) o Enemy (2013), son sus ejemplos más conocidos. Su capacidad para indagar algo más allá de lo común, es digna de ver. Sicario, a pesar de contarnos de primeras una historia simple y, hasta incluso trillada, indaga en los comportamientos morales de sus personajes, más concretamente en el interpretado por Emily Blunt.

La actriz británica da vida a una impecable agente del FBI. Una mujer sin escrúpulos (aparentemente), y con un especial compromiso con el deber, una verdadera soldado capaz de tomar decisiones frías pero siempre manteniéndose en la línea de la ley. Pero ¿qué pasa cuando a alguien así le obligas a cruzar la fina línea entre lo moral y lo ilegal? Esta es la pregunta que Villeneuve se plantea, en base a una serie de secuencias (insisto, muy bien rodadas) y con propósitos concretos.

Para enfatizar más este clima tan inseguro, tan caótico y a la vez tan inquietante (la cinta tiene momentos en donde la tensión es muy palpable, como por ejemplo, la secuencia de la frontera, a unos pocos minutos de ese gran arranque), el director se ha rodeado de una espectacular fotografía, obra del maestro Roger Deakins, con quien ya había colaborado en Prisioneros. Deakins traslada el calor, el polvo y la muerte, con planos espectaculares (los planos cenitales son impresionantes).

Junto a la foto, el sonido y dentro de él, la música. Una partitura de Jóhann Jóhansson en donde el islandés, enfatiza esa sensación de desasosiego, de inquietud, de miedo… todo ello con temas muy sobrios pero tremendamente efectivos.

Sicario es una cinta muy completa, con un reparto envidiable (Benicio del Toro está, sencillamente, espectacular), y con una realización sumamente cuidada y medida, en donde se hace desconfiar al espectador y en donde se nos trata de postular.

Y es que Villeneuve trata y ha tratado siempre, muy bien a sus personajes, a pesar de sus dilemas, de sus situaciones, son personajes con los que es fácilmente empatizar, ponerse en su situación, no presentan demasiadas fisuras y sus reacciones son bastante coherentes.

Si hubiera que ponerle algún “pero” a Sicario, quizá sería en su ritmo, algo irregular y que exige al espectador no perderse ni un minuto para ir al baño. Por mi parte no es algo excesivamente preocupante, si la historia lo pide, no hay más que hablar, pero si puede resultarle a muchos un punto en contra, si lo que esperan es una trepidante persecución.