Sinister ● 2012 ● USA-Reino Unido ● 1h 50min
★★★★★

Sinister

Sabe jugar con lo básico del género, y no lo hace mal del todo.

Scott Derrickson regresa al terror con Sinister, cinta que a pesar de jugar con el amplio catálogo de clichés de género, al menos se molesta en tener una historia con algo más de chicha. La carrera de Derrickson y el terror han ido de la mano en varias ocasiones, y con Sinister vuelve a dejar claro que su gusto va, quizá, más allá de lo meramente establecido en las reglas del género. Y es que, a pesar de que Sinister no descubre nada nuevo, sus cartas muestran cierto interés por generar algo más que miedo en el espectador.

Algo que no podemos negarle a Derrickson es su gusto por el regocijo del suspense, más quizá que por el puro terror o incluso por mostrar escenas violentas. Eso es precisamente lo que se agradece de Sinister que, a pesar de contar con alguna que otra escena incómoda (aunque nada del otro mundo), Derrickson sabe manipularlo para crear más incomodidad e incluso cierto morbo.

Sinister sabe perfectamente de dónde sale, sabe perfectamente jugar con los elementos básicos y sobreexplotados del género, lo sabe, pero aún así, juega bien sus cartas y cumple efectivamente con lo que intenta. En Sinister hay policías sospechosos, profesores expertos en ocultismo, casas que dan “mal rollo”, perros, niños extraños… elementos que conocemos bien y que sabemos sus roles. No juega nada que no sepamos, y quizá por eso la cinta sea menospreciada. Pero creo que desde un punto de vista, se la puede coger cierto interés. La presencia de nombres como Ethan Hawke o Vincent D´Onofrio es ya un motivo que al menos nos sitúa ante un reparto serio. Aquí no hay chicos jóvenes deseando perder la virginidad o desnudos gratuitos. Afortunadamente en Sinister, todo pasa por y para algo.

Pero a pesar de alabar sus cualidades tanto de reparto como ambientales (el sonido es fundamental, así como la agónica banda sonora de Christopher Young), debemos hacer un alto en el tratamiento de su historia, donde sin apenas renovar cosas (vemos algunos matices vistos en, por ejemplo, The Ring (Gore Verbinski, 2005) o Insidious (James Wan, 2011)) logra transmitirnos muy bien las sensaciones de sus protagonistas, a través de sucesivas secuencias que, si bien no aportan mucho, nos mantienen pegados a la butaca (por el suspense, no por otra cosa). A esto hemos de sumar algunas lagunas en la historia que quizá se hayan dejado en el tintero para futuras secuelas.

Y es que no hay nada mejor que contar con un buen protagonista, y en este caso, la participación de Hawke es quizá lo más destacable de una cinta que, si no fuera por su participación, quizá quedaría relegada a una más del montón. No es la película definitiva pero junto con El exorcismo de Emily Rose (2005) dejan claro que Derrickson es un director de género a tener en cuenta, a pesar de las limitaciones que este tipo de cine tiene.