Spectre ● 2015 ● USA-Reino Unido ● 2h 28min
★★★★

Spectre

Tiene ritmo, buen guión… pero hay sensación de falta de algo.

La sensación que uno tiene al ver Spectre (Sam Mendes, 2015) es quizá la de un cierre de ciclo. Y quizá sea esta vez la más evidente de todas. Ni siquiera con la floja Muere otro día (Lee Tamahori, 2002) uno tenía la misma sensación con Pierce Brosnan. Pero a pesar de ello, el buen hacer de Sam Mendes deja una firma casi imborrable en una saga ya con años, pero que siempre tiene algo nuevo que contarnos.

Malas noticias para Bond. Al parecer se planea cerrar la sección 00 algo que no está dispuesto a aceptar, no sin antes una nueva misión. Quien está detrás de todo lo que le ha pasado en los últimos años. Bond da con una misteriosa organización criminal, Spectre, con objetivos oscuros y con un líder oscuro.

Hacía tiempo que un director no repetía en la saga Bond. Mendes ha recuperado una tradición que ya siguieron nombres como Terence Young, Guy Hamilton, Lewis Gilbert o John Glen. Mendes, con su buena mano para el ritmo (la cinta no decae) ha tenido una tarea ardua e intensa, y pasa el examen con un aprobado alto sin llegar a la matrícula de honor de Skyfall (Sam Mendes, 2012), donde profundizó enormemente sobre el pasado del personaje. En esta ocasión, Mendes lo vuelve a hacer, pero quizá hay algunos elementos que le restan puntos.

Uno de ellos es el villano de turno, algo descafeinado, aunque con unas muy buenas maneras. El austríaco Christoph Waltz nunca (o rara vez) decepciona, y aquí quizá no da la talla como uno de los villanos más conocidos de Bond, pero su escasa aparición en pantalla es una de las razones. Quizá en unas futuras entregas, su presencia sea más notoria.

Algo parecido le sucede a la chica, elemento tan clave en la saga como el villano o el secuaz. La joven Léa Seydoux (a quien vimos en La bella y la bestia (Christoph Gans, 2014), no llega a conectar completamente con el personaje y tampoco con el propio Bond. Es una de las pocas veces en las que la química entre ambos personajes no está muy clara.

Tras los personajes, tras los actores, tras el guión… se esconde una historia sobre la lucha por los orígenes. Tenemos la sensación de que Bond no está muy contento con su vida, de que hay algo que quiere saber antes de ¿retirarse?. Son demasiadas incógnitas, demasiadas preguntas que reciben respuesta y si no, en la próxima entrega.

El guión a cuatro manos, retoma al equipo de la época Craig, lo cual se nota. Mucha agilidad en las escenas de acción, ésta muy bien dosificada. Somos testigos de la tensión que se respira en las escenas más interesantes. Aunque no llega a las cotas de Skyfall, sin duda es sólido y con menos seriedad que aquella.

¿Y la aportación de Craig? Bueno, quizá le notemos algo encasillado, aquí más que nunca, pero no deja de tener una enorme presencia en la cinta. Es uno de los actores con mejores dotes para Bond y con esta cinta se despejan las dudas. Quizá otra cinta, sin mucho que aportar, terminaría quemándolo, como sucedió con Pierce Brosnan.

Spectre, sin llegar a ser perfecta, es una muy buena sucesora de su anterior título. Mendes deja claro que para llevar a buen puerto una cinta de James Bond, es necesario tener tablas, manejar bien el ritmo y colocar a un buen reparto. Ingredientes obvios, lógicos y difíciles de encontrar hoy en día.