Spotlight ● 2015 ● USA ● 2h 08min
★★★★★

Spotlight

Un espectacular y desgarrador alegato a favor de la verdad.

Una película tan sumamente importante e interesante como Spotlight, no debería pasar de largo ante nosotros. Ya no sólo por la solidez y madurez con la que está rodada, sino por la historia que trata que, aparte de resultar aterradora, serviría como dogma para unos cuantos.

Pero estamos seguros de que la idea de McCarthy y Singer nunca fue la de convertir a Spotlight en un alegato anticatólico, la cinta no trata eso. Expone unos hechos (abusos de menores por parte de sacerdotes) y lo destapa, lo saca a la luz. Ésta es la premisa fundamental de una cinta tan interesante como Spotlight.

Pero dentro de su historia, dentro del infierno particular de los afectados, salen a relucir dos detalles interesantes. Por un lado, el hecho de que sea un pequeño grupo de investigadores de un periódico (bajo la sección de Spotlight) quienes se hayan encargado de quitarle polvo al asunto; y por otro lado, el hecho de que no es algo aislado (aunque esto hace años que se sabe) y de que hay altas esferas de la iglesia que saben de ésto.

El intenso pulso narrativo de Spotlight, marcado por su guión, montaje y elenco interpretativo, supone lo más destacable de la película, su propia esencia, el hecho de que a través de todos los periodistas que se encargan del caso podemos conocer detalles de lo que cuenta. Gracias a pequeñas pinceladas de cada uno (eso sí, no entramos en profundidad en sus vidas, tampoco es necesario), vamos sabiendo qué pasó, quienes estuvieron afectados y quienes sabían lo que pasaba. Todo ello con un pulso espléndido, muy bien contado, con buenos diálogos (muy verosímiles) y con una sobriedad en la producción, digna de una cinta de estas características.

No hay excesos en Spotlight, y ni muchos menos espacio para la morbosidad. McCarthy y Singer saben que cuentan con un material espectacular, con una aterradora historia y con unos intépretes que, en su conjunto, podrían haberse llevado el Oscar.

Poco a poco uno va desgranando cada cosa, va acompañando a los periodistas en su intensa labor de investigación, en donde cada uno se involucra como quiere o como puede, en donde no hay margen para pasar de largo cualquier dato que pueda resultar innecesario. Su búsqueda de la verdad es incesante, y Spotlight lo refleja muy bien.

Con ese halo de cine de los setenta (halo en cuanto a forma de contar), que retrataron directores como Alan Pakula (Todos los hombres del presidente, 1976), y que heredaron algunos más contemporáneos como Costa-Gavras o George Clooney, Spotlight es una cinta redonda, muy bien escrita y muy bien rodada, donde se le exige al espectador una atención necesaria, donde se le convierte a veces en otro periodista más del Boston Globe.

La incesante necesidad de contar la verdad es una lección que ni hoy en día, los medios de comunicación ponen en práctica. Vivimos en una sociedad en donde la manipulación o la ocultación en los medios (incluso en los llamados “mass-media”) está a la orden del día. Spotlight es un alegato a declararnos en contra de ello, aunque a pesar de las trabas y obstáculos que se encuentren, la verdad siempre tiene que salir adelante.

Cinta muy interesante e intensa, y toda una lección de que el cine, sigue siendo un buen escaparate para aleccionarnos sobre ciertas cosas.