Stake Land
★★★½
Un buen ejemplo de que el cine de vampiros necesita algo más.

Stake Land (Jim Mickle, 2010)

El cine de vampiros, tan explotado como falto de renovación, tiene en esta Stake Land (Jim Mickle, 2010) una muestra de cómo es posible reinventar un subgénero (no renovar). A esto hemos de sumarle un presupuesto muy justo y además una historia interesante que engancha prácticamente desde sus primeros minutos, sobre todo por dos elementos, la ambientación y los personajes.Stake Land sigue a un hombre sin nombre, que viaja por el país junto a un joven que ha rescatado de sus padres. Viajan por tierras baldías, llenas de vampiros y con la idea de llegar a Nuevo Edén, un supuesto paraíso libre de chupasangres y en donde podrán reconstruir sus vidas. Pero el camino no es fácil y deberán enfrentarse a algo más que a vampiros.

Reconozco que desconocía la filmografía y la figura de Mickle, pero gracias a Stake Land es fácil que empiece a seguirle. Y es que el director se ha marcado una cinta que renueva y aporta muchísimo más que otras películas de vampiros y con presupuestos mucho más altos y estrellas de la gran pantalla.

Mickle ha sabido encauzar la historia de Stake Land desde un punto de vista dramático, presentando el caótico mundo como algo incluso cotidiano (no tan “cool” como lo hicieron los hermanos Spierig en Daybreakers (2009)). Trata muy bien a sus personajes, dotándoles de fondo, de alma, es muy fácil simpatizar con ellos. Reaccionan, lloran, tienen miedo… en el fondo son humanos, algo que no se ve en este subgénero.

Preside este “cast” Nick Damici, interpretando a un duro caza vampiros sin nombre. Un personaje fuerte, con un pasado entre brumas pero con un interesante sentido paternal que lo lleva siempre a cuidar de los que están junto a él. Damici nos da un personaje entrañable, agradecido y por el que nos preocupamos, sin duda.

Junto a él, Connor Paolo, en un rol de un joven dispuesto a madurar para sobrevivir y que en el fondo ejercer el rol del hijo de Damici. Un rol que evoluciona durante toda la película muy bien.

Los secundarios que rodean a Damici incluyen algún rostro conocido como el de Kelly McGillis (la chica de Top Gun (Tony Scott, 1986), o Danielle Harris, de la saga Hatchet y vista en el reboot de Halloween que hizo Rob Zombie. Por lo demás, el reparto no nos sonará prácticamente de nada. Ninguno roba protagonismo a otro, están muy correctos, y Mickle ha sabido aprovechar su vulnerabilidad colocándoles en situaciones duras en las que nos vemos implicados de alguna forma y sufrimos por ellos.

No es una cinta excesivamente violenta. Hay sangre, evidentemente, pero no más de la necesaria. Sorprende en esta propuesta, su cuidada ambientación para tratarse de una película con un presupuesto reducido. Y es otra de sus bazas, la esmerada puesta en escena que tiene. Un punto más a su favor.

Aunque la fórmula que sigue no aporta demasiado, esta especie de “road movie” con vampiros y supervivientes es un soplo de aire fresco a un subgénero que estaba demasiado atascado entre cintas hiperviolentas o chupasangres hormonados que intentar enrollarse con mortales. Stake Land es una muestra de que los vampiros siguen interesando.

¿Por qué no se estrenó en cines?

La película se pasó por el Festival Internacional de Cine de Sitges y también por el Phenomena en Madrid, pero no en el circuito de salas comerciales, seguramente por lo desconocido de su reparto (la presencia de Kelly McGillis no era suficiente). La filmografía de Jim Mickle en España se ha proyectado de forma muy limitada y casi siempre en festivales.

¿Cómo se puede ver?

Afortunadamente Stake Land está editada en DVD en España, no así en bluray, donde hace años que se anunció su salida pero nunca más se supo. Los derechos han bailado entre varias distribuidoras, pero nadie se arriesga a sacarla. Tras pasar por festivales, la película se estrenó directamente en el mercado doméstico (como muchas otras películas del mismo director).