Star Trek: En la oscuridad
Star Trek: Into Darkness ● 2013 ● USA ● 2h 12min
”Es tan entretenida que te da pena que se termine.”
★★★★






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El rumbo tomado por esta saga hace unos años, con la aportación del casi siempre efectivo J.J. Abrams, ha desembocado en una transformación prácticamente necesaria para un universo prácticamente estancado en el pasado, algo que no le hacía ningún favor a las películas de Star Trek. Está claro que hay un antes y un después desde la cinta del 2009, y Abrams, que no es tonto precisamente, sabe que tiene la sartén por el mango, permitiéndose hacer virguerías con cada plano.

Star Trek: En la oscuridad reúne muchos elementos tanto de las cintas de hace años (más concretamente de su segunda entrega) y a la vez sabe combinar muy bien el producto más contemporáneo en cuanto a ciencia ficción se refiere. Como resultado tenemos un cóctel tan entretenido que uno no quiere que termine, y cuando tenemos esa sensación, es que estamos ante una cinta recomendable.

La tripulación de la Enterprise, encabezada por el bravucón y apuesto James T. Kirk (de nuevo Chris Pine), se las verá con un enemigo muy poderoso, cuyas intenciones pasan por liquidar a toda la Federación y hacerse con el poder del planeta, y cuidado, que posibilidades tiene y muchas a su favor.

El buen hacer de Abrams no sólo ha servido para revitalizar esta saga. Ya lo consiguió con Misión Imposible III (2006) (aunque para muchos se extendió demasiado en cuanto a cinta “blockbuster”, pero bueno tampoco creo que sea nada malo) y tres años después con su visión sobre el universo que Gene Roddenberry creó hace ya unas cuantas décadas. Ya asentado en Hollywood y de la mano de un nombre de peso como es Spielberg (con Super 8 (2011)) se consolida como uno de los nombres a tener en cuenta en un futuro no muy lejano (sí, con las nuevas cintas de La guerra de las galaxias).

Star Trek: En la oscuridad muestra la buena fórmula conseguida por el realizador, dosificando de forma muy correcta tanto acción como una trama bien hilada, sencilla, efectiva y alejada de artificios (dentro del propio universo “trekkie” se entiende). Su espectacular resultado se transmite en cada uno de los fotogramas, alternando muy bien tanto sus efectos digitales como una buena puesta en escena.

La película no es perfecta y puede echar para atrás a algunos puristas del género, más que nada por que está más próxima a la aventura que a la ciencia ficción (que también está presente, claro). Reencontrarnos con rostros tan carismáticos (y quizá olvidados) como los de Peter Weller o Leonard Nimoy, siempre resultan estimulantes para todo aquel espectador que no sólo se ha criado con Star Trek.

Pero el grueso del reparto se lo lleva un espléndido villano, interpretado por el británico Benedict Cumberbatch (visto ya en War Horse (Caballo de batalla) y en la serie Sherlock). Su interpretación eclipsa prácticamente al resto del “cast” y notamos una espléndida y agradable mejoría en Zachary Quinto, un poco inseguro en la primera cinta, pero que aquí está casi a la altura de un experimentado intérprete.

Star Trek: En la oscuridad es un clarísimo ejemplo de “entertainment” contemporáneo, de cine bien hecho, con gusto y sin olvidar prácticamente todos los elementos que componen un producto cinematográfico, muy estudiado, claro está, como es este que nos atañe.