Star Wars: El despertar de la fuerza
Star Wars: The Force Awakens ● 2015 ● USA ● 2h 15min
”Refresca muy bien la saga clásica, pero aporta poca novedad.”
★★★★






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Hace ya unos cuantos años (desde el estreno de La venganza de los Sith), que no teníamos la oportunidad de estar en una sala de cine y volver a escuchar la obertura que John Williams compuso para La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977). Ese preciso momento, en el que la luces se apagan y suena la música, es quizá uno de los más espectaculares que a alguien que le guste esta saga, puede recordar.

Tras la compra de Lucasfilm por Disney, era muy esperado el estreno de este El despertar de la fuerza, reivindicadora de una saga de años que, finalmente, vuelve a sus orígenes (nunca mejor dicho) de la mano de J.J. Abrams, uno de los pocos directores que realmente sabe lo que quiere en esa jungla que es Hollywood.

El despertar de la fuerza nos sitúa treinta años después de los sucesos de El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983). Un nuevo ejército del mal, bajo el nombre de la Primera Orden, desea imponer su ley en la galaxia. Los rebeldes han vuelto a luchar contra el Lado Oscuro, y entre ellos se encuentra la joven Rey, que topa con Finn, un desertor de la Orden. Juntos, ayudados por Han Solo, Chewbacca y el robot BB-8, intentarán frenar a los “malos”.

Es más que probable que los buenos resultados de las dos películas de Star Trek que J.J. Abrams dirigió en el 2009 y 2013, hayan sido un más que justificado reclamo para que fuera él quien se pusiera a los manos de relanzar otra saga galáctica de igual (o quizá más) peso que la creada por Gene Roddenberry. El despertar de la fuerza, sin duda es su película más importante, algo que él mismo sabe. Por eso, tomo una serie de decisiones que le han hecho apostar sobre seguro.

Una de ellas fue la de contar con Lawrence Kasdan, guionista de la saga y que junto a Abrams y el primer borrador de Michael Arndt, da forma a un guión que no da tregua y cuyo entretenimiento es casi ilimitado. Buena culpa de ello la tiene la cabeza pensante de Kasdan, decidido a rescatar un puñado de escenas memorable de la llamada trilogía clásica. Ellas, bien decoradas (con los efectos digitales actuales), y con algún que otro toque personal, conforman, a grandes rasgos El despertar de la fuerza. Pero cuidado, ya que se deja por el camino multitud de detalles sin explicar (muchos de ellos acerca del contexto de la historia).

Y es que estamos ante una especie de “remake” encubierto (concepto que se ha leído mucho últimamente) de la cinta de 1977, a la que se han permitido añadirla algunas notas de las películas posteriores, obviando la trilogía nueva. Abrams no se ha arriesgado con casi nada, y ha ido a lo seguro innecesariamente, ya que El despertar de la fuerza es una cinta que se vendería sola. Si que es verdad que Lucas no lo hizo, sino que en su afán por intentar contentar a todos (nuevos y clásicos), lo que facturó no dio más que morralla y una trilogía nueva bastante deplorable. Abrams refresca, pero no añade mucha novedad.

El hecho de contar con Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hammill ya era toda una apuesta sobre seguro. Y así ha sido ya que sus apariciones, sin duda son de lo más reconfortante en una cinta visualmente espectacular y que luces perfectamente lo que ha costado. Daisy Ridley, John Boyega o Adam Driver (en un papel de villano bastante descafeinado, siguiendo la estela de otros como Darth Maul o el general Grievous, donde la presencia no acompaña con las acciones) ponen la novedad al reparto. Correctos, con gancho (algunos con más que otros), pero en general Abrams sabe muy bien dirigir, algo que no debería sorprendernos.

Pensábamos que Disney no sucumbiría a la fiebre de los “remakes” y demás, que tanto se estila en Hollywood hoy en día, pero vista la película, uno se da cuenta de que no, de que dónde realmente se la juega será en la próxima entrega.

El despertar de la fuerza nos relata que el pasado siempre está ahí, que no podemos huir de él, para lo bueno y para lo malo. Todos los personajes están marcados por él, y de alguna manera tarde o temprano se enfrentarán a él en un futuro.

Poco se le puede reprochar a la cinta a nivel técnico. Espectaculares batallas de naves (pocas en el espacio, eso sí), las luchas bastante menos elaboradas (no hay tantas, también es verdad) y la música de Williams, como siempre, espléndida, reciclando los temas fundamentales y aportando nuevas ideas.

El despertar de la fuerza no es una cinta perfecta, pero sabe perfectamente lo que el público quiere ver y Abrams ha recurrido a la nostalgia (quizá de forma tramposa) para regalarnos un producto auténtico, con sabor al universo de La guerra de las galaxias.