Tarde para la ira
Tarde para la ira ● 2016 ● España ● 1h 32min
”Buen pulso narrativo para un thriller, aparentemente convencional.”
★★★★






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El paso a la dirección del actor Raúl Arévalo, le ha sentado bastante bien. En el campo interpretativo, ha tenido la suerte de trabajar bajo las órdenes de Almodóvar, Álex de la Iglesia, Gracia Querejeta, José Luis Cuerda o Icíar Bollaín, e incluso ha trabajado en repetidas ocasiones bajo la supervisión de su primo, el director y guionista Daniel Sánchez Arévalo, en Azuloscurocasinegro (2006) y Primos (2011). Tampoco podemos olvidar su rol en la espléndida La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2015), una de las últimas cintas de más éxito del cine español.

Tarde para la ira nos cuenta la historia de Curro, un hombre que, tras ocho años en prisión por un atraco, trata de rehacer su vida junto a su mujer y a su hijo, al que no conoce. Pero todo cambia cuando entra en su vida José, un hombre callado y solitario, con un plan en el que no hay margen de error.

No es casualidad que el director haya escogido a Antonio de la Torre para protagonizar esta truculenta historia. No en vano, junto a él en cartel, ha cosechado numerosas alegrías y el talento del actor malagueño rebosa en cada papel que interpreta. Aquí, su acción marca notablemente cada paso que da, inspirando miedo en prácticamente cada uno de los planos en los que aparece. Y es que Tarde para la ira deja claro que a veces el silencio es mucho más poderoso que la palabra.

Y del talento de De la Torre, nos vamos a todos los secundarios que lo rodean, la veracidad con la que se ha dotado a los personajes marca sin duda una diferencia en Tarde para la ira. El fácil empatizar con ellos, sentir miedo, e incluso temer por sus vidas. Arévalo ha escrito (junto al guionista (y psicólogo) David Pulido) una sólida historia, en donde cada rueda encaja.

A pesar de las buenas palabras hacia su guión, si que quizá puede resultar un poco irregular. Quizá echemos en falta una mayor intensidad en prácticamente toda la historia. La cinta lleva muy buen ritmo, pero tiene momentos espléndidos y otros que no lo son tanto.

Llama la atención el especial interés y cuidado que se ha puesto en cada personaje, y su evolución a lo largo de la película. En cómo van aceptando su hueco, y en cómo van tomando forma hasta su destino final en la historia. Son personajes derrotados, marcados por algo. Es precisamente la venganza lo que parece querer mover sus vidas.

Sin duda el trabajo tanto de De la Torre como de Luis Callejo (la pareja protagonista), es remarcable. La película deambula igualmente entre el thriller, la road movie, el drama… es una mezcla de géneros muy interesante que, aderezada con la espléndida atmósfera creada a partir de la fotografía de Arnau Valls Colomer (habitual de Kike Maíllo), retrata muy bien los paisajes y lugares peligrosos, dotándolos de un mal rollo que aporta mucho a cada escena.

Es un buen trabajo, una buena historia y sin duda una sorpresa poder comprobar que Arévalo tiene más que contar/mostrar tras las cámaras que delante de ellas.