Terminator: Dark Fate
★★½★★
"Una cinta de acción estándar, entretenida sí, pero del montón."

Terminator: Destino oscuro

(Tim Miller, 2019)

Cuando James Cameron confirmó que Terminator: Destino oscuro (Tim Miller, 2019) era una continuación a la segunda película de forma “oficial” por su parte, muchos aceptamos el hecho de que no todo estaba perdido con esta saga, que ya consta de unas cuantas secuelas, no muy afortunadas, eso sí.

Sin embargo, el resultado dista bastante de ser una más que digna sucesora de la maravillosa Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991), ya no sólo por su nivel técnico (algo que hoy en día sigue siendo sorprendente) sino por ese halo que sigue sin estar presente en las cintas que vinieron después de aquella, que buscaban más la espectacularidad vacía que continuar con una historia que da para un buen puñado de películas (y buenas).

Situada a continuación de los sucesos de aquella, Terminator: Destino oscuro nos cuenta la historia de la joven Dani, que debe huir junto a un humano del futuro (humano modificado ¿?) de un nuevo robot asesino que quiere acabar con ella porque liderará la resistencia… En su camino se cruzarán con Sarah Connor (de nuevo Linda Hamilton) que les ayudará en el viaje.

Una vez vista, hay que reconocer que el guión, escrito entre otros por David S. Goyer (guionista de la trilogía sobre Batman que hizo Christopher Nolan, entre otras muchas cosas) bebe bastante de la cinta de Cameron a la que continúa. Y cuando digo bebe, es que algunas partes de la historia y elementos, recuerdan un poco a aquella.

Natalia Reyes, Mackenzie Davis y Linda Hamilton.

Aún con esa pequeña tara, que le podría restar cierta sorpresa y desavenencia con los fans que esperan nueva carnaza, la cinta se muestra bastante entretenida pero no destaca por nada en particular. Ni siquiera la aparición de Schwarzenegger en su tramo final podría suponer un aliciente para verla si realmente no se pretende ver.

Y es que entrar en el juego de esta Terminator: Destino oscuro no nos va a llevar a nada nuevo. Es ese sentido la película está llena de lugares comunes, escenas muy parecidas que ya hemos visto incluso en cintas posteriores a Terminator 2: El juicio final. A día de hoy, y vista con los ojos de hoy, hacer una cinta de Terminator sin caer en algo ya visto, es sumamente complicado. Miller lo ha intentado, con su innegable planteamiento para la acción, pero no consigue hacerla redonda.

Todo se queda en una cinta de acción muy estándar, con unos actores correctos, efectivos en sus roles, pero que parece convertirse en un conjunto de “deja vu” que nos dejan una película sin reflexión, sin poso, y prácticamente olvidable como casi todo el cine de acción que se lleva haciendo desde hace unos 10-15 años.

Miller conoce los mecanismos del cine de acción y aunque su carrera estaba más centrada en la animación hasta que llegó a Deadpool (2016), lo cierto es que el ritmo no decae prácticamente ni un minuto y eso la película lo agradece y, por ende, el espectador también.

No es una cinta a destacar, más bien del montón, y tampoco relanza la saga o revitaliza a sus protagonistas, en este aspecto puede decepcionar y bastante a quien espera reencontrarse con una película como Terminator 2. Es otra época, otra forma de hacer cine de acción y no es comparable. Aún con eso, la película al menos es entretenida y con eso quizá sea suficiente.