The Karate Kid ● 2010 ● USA-China ● 2h 20min
★★★★★

The Karate Kid

Sin ser nada nuevo, la película al menos, respeta el mensaje.

Con cierto recelo por parte de los nostálgicos, se estrena The Karate Kid, revisitación homónima del clásico de los ochenta. Jackie Chan y Jaden Smith encabezan el reparto. Sin alterarnos en exceso, podemos decir que los temerosos pueden estar tranquilos, se trata de una versión bastante digna.

The Karate Kid (John G. Avildsen, 1984) es sin duda una de las películas más conocidas de los ochenta. Muchos hemos crecido con ella (y sus secuelas). Es un claro ejemplo de historias de superación personal a través del esfuerzo y la constancia. Como todo clásico, el hecho de hacer una versión nueva despierta en algunos (me incluyo) cierta desconfianza hacia lo que podemos intuir como un rotundo fracaso (lejos de si realmente el producto resulta bueno o no).

El director Harald Zwart (Superagente Cody Banks (2003) o La Pantera Rosa 2 (2009) parece haber tenido esto en cuenta y ha hecho una versión bastante acorde con la original. Bien es cierto que esto le quita cierta originalidad, pero en el fondo y respetando la escencia de la historia, The Karate Kid sigue constatando lo evidente: el triunfo es el resultado del esfuerzo. Aqui cambiamos al joven quinceañero en apuros por un niño de doce años en una situación parecida Se mantienen elementos absolutamente fieles a la original, como la madre, la chica, los chicos malos, el “sensei” rival o lo más esperado, el entrenamiento.

Las pautas marcadas para la historia también se mantienen bastante fieles a la original, incluso se permite el lujo de repetir líneas de diálogo que a muchos nos sonarán de la cinta de Avildsen. La presencia de Jackie Chan como reemplazo del finado Pat Morita, quizá sea el principal aliciente para lanzarse a ver esta versión. Chan, como siempre un tipo bastante majo, crea un personaje muy similar al Señor Miyagi (aquí se llama Han), con un pasado turbio, unas directrices muy férreas en cuanto al entrenamiento y una serena presencia. Su alumno, el retoño de Will Smith, Jaden, no exento de cierta infantilidad que le caracteriza (no olvidemos que tiene 12 años) se muestra bastante natural en su papel, igual que la actriz Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008)), en su rol de madre, con muchísimas similitudes al que interpretase Randee Heller en la versión del 84. El resto del reparto de secundarios está acorde con la película, efectivos y no se les ve forzados en ningún momento. Zwart, a pesar de no tener una filmografía exenta de algunos pufos cinematográficos, ha sabido manejar esta situación con bastante inteligencia, y eso hay que alabarlo.

¿Cuenta lo mismo este The Karate Kid que el Karate Kid de 1984?, la respuesta es sí. Aunque habría que matizar ciertas cosas, como que no se trata de kárate realmente, sino de kung-fu, o de que aqui no se puede permitir una historia de amor entre el protagonista y la chica de turno (una niña violinista)… pero en general podemos estar tranquilos al sentarnos en la sala, tenemos una versión digna, contemporánea y bastante entretenida de su origen. Tampoco encontraremos momentos “históricos” en esta nueva versión (¿quién no recuerda el “dar cera pulir cera”?) y quizá no marque tanto a una generación como lo hicieron Ralph Macchio y Pat Morita. En ese sentido ya nos da un poco lo mismo, después de haber visto todo, saldremos tranquilos.

Es posible que haya ciertos sectores que califiquen a la película (ya le pasó a la original) como una especie de alegato a favor de la violencia, una especie de “hazte respetar luchando”. En nuestro interior y si sabemos leer entre líneas , comprobaremos que The Karate Kid no es eso, no es una cinta de marrulleros, sino un claro ejemplo de la valentía del ser humano, de la necesidad de supervivencia y sobre todo un ejercicio de fuerza interior, de saber que los momentos en los que nos caemos son aquellos en donde se nos ofrece la oportunidad de levantarnos o darnos por vencidos.

Producto digno, valiente y atrevido, con cierto aire nostálgico pero en realidad esperanzador en cuanto a que todavía es posible hacer versiones nuevas sin traicionar las originales. The Karate Kid es cine de entretenimiento y como tal ha de tomarse.