The Night Watchman ● 2016 ● España ● 1h 34min
★★★★

The Night Watchman. La mina

Una fallida mezcla de drama y thriller en donde no hay sorpresa alguna.

El director y guionista madrileño Miguel Ángel Jiménez, estrena el que es su tercer largometraje, tras Ori (2009) y Shaika (2012), ambos, dramas ambientados en entornos bastante hostiles, algo que esta The Night Watchman. La mina (2016) ha heredado igualmente, aunque con bastante menos fortuna que los anteriores trabajos del realizador.

La película se centra en Jack, un joven que acaba de salir de prisión y que se reúne con su mujer y su hijo sordomudo, en su pueblo natal. Allí también vive su hermano, un predicador. Para tratar de reinsertarse en la sociedad, éste le encuentra un trabajo como vigilante nocturno en una mina abandonada de la que, antaño, vivía todo el pueblo.

Los primeros avances de la película (tráilers y carteles), vaticinaban un refrito en el género de las minas abandonadas que, bien podría resultar disfrutable o bien podría ser un auténtico batacazo. Pues, en un intento de huir de los tópicos (a veces no hay más remedio que caer en ellos), el director ha facturado una película bastante huidiza del género de terror, centrándose en otros aspectos.

Y no digo con esto que la película no sea de terror, que tiene algunos (muy pocos, eso si) puntos que la relacionan con este sobreexplotado género, pero se notan sus ganas de huir de él y de desviarse a un terreno más complejo, aunque no tan agradecido.

El director ha querido aprovechar su experiencia y buenos modos con una especie de drama-thriller (tampoco sé muy bien como definirlo concretamente), en donde los personajes intentan encontrar la redención de algún modo, mientras por la zona campa un misterioso asesino (eso sí, casi nunca mata).

La intención de La mina, quizá sea valiente, escapar de clichés y centrarse más en los conflictos entre personajes, con la firme intención de buscar una vuelta de tuerca al género, no tirar directamente por lo sangriento. Es loable, pero en esta ocasión fallido.

La película resulta un poco lenta, con partes hasta incluso en la que uno se puede permitir el lujo de desconectar o de aburrirse, porque realmente no te aportan demasiado. Su reparto, mezcla de actores españoles e ingleses, resulta efectivo, pero poco más.

Es quizá en su atropellado tramo final, en donde realmente se ve una intención clara de contar algo, aunque eso sí, hay que hilar muy fino para saber cual es el trasfondo de la historia. Resulta vago explicar todo al espectador, pero de vez en cuando alguna idea no viene mal darla.

La parte que más peso tiene en la película, el drama, reúne a un triángulo de personajes casi en constante conflicto con la sociedad, bien exigiendo un perdón, un hueco, o simplemente una vida tranquila y apacible. Es este conflicto entre ellos lo que ralentiza toda la película.

The Night Watchman. La mina se resuelve en un abrir y cerrar de ojos, con un desenlace preciso, sin poco que esconder y con relativo interés, aunque tampoco se puede esperar algo que compense el resto.

Miguel Ángel Jiménez dirige bien a los actores, pero el guión, tan pretencioso como falto de interés y buenos giros, lastra sin duda una labor que podría haber destacado mucho más durante toda la película, siempre y cuando supiera hacia qué lado quiere ir.