The Vow ● 2012 ● USA-Francia-Australia-Alemania-Reino Unido ● 1h 44min
★★★★★

Todos los días de mi vida

Lástima que sea solamente un suma y sigue en el género.

Basándose en la historia real del matrimonio formado por Kim y Krickitt Carpenter, la historia de Todos los días de mi vida no nos depara, muy a nuestro pesar, novedad alguna respecto al género tan explotado de la mezcla drama+romance.

Leo y Paige (Channing Tatum y Rachel McAdams, respectivamente) son un joven matrimonio que vive sus primeros años como marido y mujer. Pero una noche, un camión choca contra su coche y Paige queda en estado de coma. Al recuperarse no se acuerda de los últimos meses de su vida, por lo que no sabe que está casada y mucho menos conoce al que es su marido. Así las cosas y a pesar de lo complicado que resultará, Leo intentará conquistarla de nuevo.

Partiendo de la base de que el equipo de guionistas ya tiene una más que solvente experiencia en el tema, pocas pegas podemos ponerle al guión de Todos los días de mi vida, siempre y cuando no nos pasemos de lo mínimamente exigible para un producto como el que comentamos. Responsables de Nunca me han besado (Raja Gosnell, 1999), Qué les pasa a los hombres (Ken Kwapis, 2009) o Historias de San Valentín (Garry Marshall, 2010), no nos es de extrañar su elección.

Pero ni siquiera se ha sabido aprovechar al máximo la materia prima de la que parte esta película. La dramática situación de la que se podría haber sacado un drama intenso, queda prácticamente en el punto de inicio y no se explota como se debería, tampoco le resta mucho a la historia (que se desarrolla con fluidez), pero si hubiera sido quizá un acierto a tener en cuenta.

Channing Tatum, que tiene cierta experiencia en estas lides (Querido John (Lasse Hallström, 2010)) se mete en un papel que no llega en exceso a conmover como debería (dada la traumática experiencia) sino que convierte toda la odisea prácticamente en una aventura (por llamarlo de alguna forma). Tatum se esfuerza, pero no termina de alcanzar lo que necesita.

Por su parte Rachel McAdams es casi una experta en la materia desde el éxito de El diario de Noa (Nick Cassavetes, 2004). La actriz canadiense está en su línea, prácticamente sin aportar mucho a su personaje y sin salirse de las vías que marca el género. Es evidente que Sucsy no le ha exigido demasiado, quizá por su dilatada experiencia.

Todos los días de mi vida no pasa de ser una cinta más del género, no destaca por muchos méritos, pero al menos intenta mantenerse dentro de un género que, con el paso del tiempo, ha lastrado demasiados tópicos y apenas ha innovado. Por otro lado, está muy bien acomodado y quizá no necesite renovarse.