Toy Story ● 1995 ● USA ● 1h 21min
★★★★★

Toy Story (Juguetes)

Por su ritmo, sus personajes y su guión, es un clásico del cine.

Creada a principios de 1986, la factoría de Pixar Animation Studios (que se desligó de la Lucasfilm gracias a la figura de Steve Jobs) siempre ha sido y seguirá siendo, a tenor de lo que estrenan cada año, sinónimo de entretenimiento, calidad y buena técnica. Su primer largometraje, Toy Story (John Lasseter, 1995) nos descubre un mundo que, hasta la fecha, sólo era ampliamente conocidos por los más pequeños, los juguetes. Una entrañable historia que cuenta con un nivel técnico casi impecable (a día de hoy no ha envejecido demasiado mal), y con una colección de personajes que ya han pasado a la historia de la animación.

Woody es un juguete clásico, un vaquero de tela, con un cordel que al tirar suelta frases, es el juguete favorito de Andy. Pero en su último cumpleaños alguien le regala un nuevo juguete, un más moderno, el nuevo Buzz Lightyear, el juguete de moda. El problema es Buzz no es muy consciente de quien es realmente.

John Lasseter venía de dirigir 8 cortometrajes y de colaborar tanto en Disney como en el mítico Studio Ghibli (en Porco Rosso (Hayao Miyazaki, 1992)). Su experiencia contando historias cortas era bien considerada, pero contar una historia en un largometraje es otro cantar, por eso quizá muchos le achacaron a Toy Story que su historia se podría contar en poco menos de quince minutos, pero eso da lo mismo, se lanza a dirigir una cinta ágil, muy entretenida y llena de guiños a la animación, al cine y a la cultura infantil.

La fórmula del éxito de Toy Story radica en muchas cosas, pero quizá hay tres pilares esenciales para que su éxito sea, en cierta manera, comprendido. Por un lado sus personajes. Para muestra, un botón, tomemos a Woody, ¿quién mejor para hacerle ver a Buzz que son juguetes, que la voz de la experiencia? Woody representa el juguete de toda la vida, es el sinónimo de la razón, si queremos verlo así. Siempre le está haciendo ver a Buzz lo que es. En el fondo estamos ante una de las primeras “buddy movies” de animación para niños.

Esa especie de “enemistad” que lleva al protagonista a tener problemas con su nuevo compañero de juegos, quizá también sea igual que cuando un niño pequeño ve “peligrar” su hegemonía en casa cuando llega un hermano o hermana. ¿A qué niño no le gusta ser el centro de atención?

Otro de los pilares es su guión, en donde encontramos ingenio, frescura e incluso alguna frase típica o clichés. Pero esto no empaña para nada su agilidad. Todo está muy bien estructurado, bien enunciado, se escucha cuando se tiene que escuchar y las escenas se suceden de forma ordenada pero sin estar todo demasiado cuadriculado.

Y el ritmo cierra esos tres puntos básicos. Toy Story es una película tanto para niños como para adultos, con una historia que sabe encontrar muy bien el equilibrio entre el humor y la seriedad, que sabe cuando hay que reír y cuando hay que dejar de hacerlo. Todo ello aderezado con tres o cuatro secuencias realmente magistrales, en donde se recogen los buenos frutos sembrados con anterioridad (un buen ejemplo es el desenlace final, esa carrera por la calle, persiguiendo al camión de mudanzas).

Toy Story forma parte ya de la historia de cine, ya no sólo de animación, sino del cine en cuanto a conjunto de géneros y tipología de películas. Su maravillosa técnica que aún a día de hoy sigue siendo muy buena y lo entretenido de su historia, la han puesto en su verdadero lugar.

El año: 1995

Toy Story fue la cinta más taquillera de 1995, si bien es cierto que en aquel año la oferta de animación era bastante escasa. Sólo la cinta de Disney Pocahontas ( Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995) se coló entre las diez más importantes del año. Es, seguramente, por esta razón por la que la taquilla fue muy generosa con la cinta de Lasseter. Además de suponer una novedad, Toy Story venía avalada por Pixar, responsable de numerosos y premiados cortometrajes. Fue el primer largometraje de animación producido íntegramente por la compañía. Su recaudación mundial superó los 300 millones de dólares.