The Transporter Refueled ● 2015 ● Francia-China-Bélgica ● 1h 36min
★★★★

Transporter Legacy

Absolutamente prescindible dentro de una saga ya cerrada.

El abandono de la saga Transporter por parte de su alma, es decir, Jason Statham, no ha sido impedimento para que Luc Besson, uno de sus creadores, intentara con bastante infortunio, relanzar al personaje y darle un nuevo rostro, el del televisivo Ed Skrein (visto en Juego de Tronos, por ejemplo). Obviamente el resultado es bastante inferior a la trilogía ya estrenada.

Frank Martin y su padre se deben enfrentar a una misteriosa red de ex-soldados de Europa del Este que se dedican a comercializar con mujeres y las obligan a prostituirse. Una de ellas, escapa y urfe un plan con otras tres mujeres para robarle todo el dinero al hombre que las ha estado explotando durante años. Frank será uno de sus “ayudantes”.

La habilidad de muchos directores de destruir algo que ellos mismos crearon y que tuvo éxito, nunca deja de sorprender en el cine. Hay varios casos y con Transporter Legacy sumamos uno más.

Y es que resulta inexplicable que Luc Besson haya tomado parte en este descafeinado intento de resucitar la saga sin su principal atractivo, el británico Jason Statham.

Transporter Legacy, además de acuciar una notable falta de presupuesto, cuenta con un reparto casi desconocido. Al menos nos suena el rostro de Ray Stevenson, a quien también vimos en otra secuela con bastante más acierto que ésta, la de El castigador (Jonathan Hensleigh, 2004). Stevenson construye aquí un personaje torpe, con escaso interés y profundidad y que intenta aleccionar a su hijo. Sí, a groso modo es como intentar llevar la tercera entrega de la saga de Indiana Jones, pero al universo Transporter. Un auténtico despropósito.

El encargado de intentar hacernos olvidar a “The Stath” es Ed Skrein, cuyo carisma es bastante invisible. Tiene físico para el personaje, pero poco más. Su expresividad se reduce a poner cara de malo y a repartir algún que otro puñetazo, eso sí, sin el garbo y estilo que tenía Statham. Y es que se veía venir.

Y es que es difícil no comparar Transporter Legacy con cualquiera de la saga, incluso con el declive de la tercera parte. Camille Delamarre, salido de las salas de montaje (entre ellas la de mencionada Transporter 3 (Olivier Megaton, 2008)), no logra escenas memorable, no logra interpretaciones que al menos nos hagan reir… poca cosa, para una película absolutamente prescindible e inexplicablemente rodada.

Una lástima que ni siquiera el cine de acción se libre de los “remakes”, “reboots” y demás terminología extranjera. Al final, lo original siempre termina siendo lo auténtico y con Transporter Legacy se aprende que cuando algo funciona, mejor no tocarlo.