Triple 9 ● 2016 ● USA ● 1h 55min
★★★★★

Triple 9

Película fácil y resultona, que en el fondo busca algo más.

Han pasado cuatro años desde el estreno de Sin ley (John Hillcoat, 2012), quizá una cinta con escasa repercusión, que ni siquiera llegó a los circuitos comerciales. Sólo unas selectas salas pudieron proyectarla hasta su salida masiva al mercado doméstico. Y es que el nombre de John Hillcoat, un selectivo director, nunca ha sonado con demasiado exceso, ni siquiera con la que es posiblemente su obra más redonda, esa cinta sobre la novela de Cormac McCarthy como es La carretera (2009).

El regreso a lo grande de Hillcoat tras una serie de cortometrajes, podría haber sido también de iguales proporciones que la cinta protagonizada por Viggo Mortensen, pero su incursión en el thriller de acción, hace más aguas que otra cosa. Eso sí, en conjunto Triple 9 no es redonda, pero si seleccionamos algunas escenas, tenemos buen cine.

La historia se centra en un grupo de atracadores de élite, entre los que hay policías corruptos. El que será su último golpe resulta que desemboca en muchos problemas. Problemas que a su vez traen consecuencias fatales para cada uno. Y mientras la policía les sigue la pista.

En base a una buena historia, el debutante Matt Cook escribe un intenso thriller de acción con atracos de por medio, muy buenas dosis de intriga, pero un descafeinado final, que trata por todos los medios de sorprender al espectador, cosa que a estas alturas ya resulta bastante complicado. Hillcoat tampoco lo consigue, desgraciadamente.

Su punto fuerte, además de su historia, está en el reparto, lleno de nombres “ilustres” en el cine, tanto ya curtidos como nuevos descubrimientos. La combinación de talentos noveles y otros ya consolidados, da como resultado una buena química, y un potencial de imagen que le dan a Triple 9 un empaque de buena producción. En este aspecto poco tenemos que reprocharle a Hillcoat, también productor de la película.

Y es que en esta intensa bola de nieve, hay demasiados detalles, demasiados datos que, muchas veces resultan innecesarios o incluso no están muy bien explicados. Personajes que se pasean en pantalla pero que su interés es prácticamente anecdótico, entre ellos las féminas Gal Gadot y Teresa Palmer.

Encomiable la labor de dos nombres de peso en la película. Por un lado, la justicia personificada, una especie de fotocopia que nos recuerda al Jake Hoyt de Día de entrenamiento (Training Day) (Antoine Fuqua, 2001). Ese es Casey Affleck, cuya trayectoria poco a poco va adquiriendo mucha más presencia que la de su hermano Ben.

Y por otro lado la bestia interpretativa llamada Woody Harrelson que, aunque quizá aquí su personaje no sea precisamente una muestra de sus capacidades, consigue transmitir totalmente aquello a lo que el mismo Affleck quiere ser, un verdadero policía íntegro, incorruptible.

Triple 9 tiene buenas bases, buenos actores, pero el guión zozobra en su tramo final, dándonos un desenlace previsible, con escaso desenfreno, con pocas cartas escondidas. Todo ello, eso sí, con buena puesta en escena.

Podría haber sido un buen título de referencia como lo fue en su día el Heat (1995) de Mann, con la que seguramente se la compare, pero desgraciadamente la pluma de Cook no puede hacer nada contra ese portento como es Michael Mann.