Tu hijo
★★★★★

Tu hijo |(Miguel Ángel Vivas, 2018)

Su historia se permita pasear entre el drama actual y el thriller más ligero.

La versatilidad con la que el madrileño José Coronado es capaz de abordar prácticamente cualquier papel, siempre suele ser una garantía para que, al menos, lo que veamos, nos permita evadirnos durante unos cuantos minutos de la realidad. Podrá gustarnos más o menos, pero no hay duda de que la capacidad que tiene el protagonista de thrillers como La caja 507 (Daniel Monzón, 2002) o El cuerpo (Oriol Paulo, 2012), de transmitir veracidad y credibilidad, es innegable.

A pesar de su innegable talento, Coronado en Tu hijo (Miguel Ángel Vivas, 2018) no está tan bien como podría. Y quizá parte de eso lo tenga quienes están detrás de las cámaras. Ni siquiera el interesante guión de Alberto Marini (siempre mejor guionista que director) junto a Miguel Ángel Vivas, logra sacar todo lo mejor del protagonista, dejándonos con la sensación de que hemos visto a un actor tan contenido que, en ocasiones hay momentos de cierta impostura interpretativa.

Pero por eso no vamos a tirar al traste en muy buen trabajo de José Coronado en esta película, ya que aporta al personaje la credibilidad y la entereza que necesitan ante el suceso que trastoca su vida. Su hijo sufre una fuerte agresión que lo deja al borde de la muerte. Él, médico, decide por su cuenta investigar qué hay detrás de todo, sin importarle las consecuencias.

Y es que en el fondo la historia que se plantea resulta creíble y actual, y en muchos aspectos fácil de identificarse con muchos de sus elementos y personajes. Aunque no es perfecta, algunos de sus giros parecen estar metidos con calzador y uno tiene la sensación de que no sabe realmente su intención o hacia dónde van a parar.

Aún así y después de la floja Extinction (2015) e Inside (2016), Vivas sigue sin tener ese potencial que desplegó en la que es, hasta la fecha, su mejor trabajo, Secuestrados (2010), donde confluían una serie de desafortunadas circunstancias que llevaban a la película hasta un terrible desenlace.

Aquí, Vivas se muestra comedido, aunque se sigue agradeciendo la facilidad y credibilidad con la que transmite la violencia. No suele dar concesiones, lo que se agradece. Aquí utiliza mucho los elementos de la imagen (mucho desenfoque, juega con la profundidad de campo para ocultar elementos…), y tampoco es una película que se caracterice por sus largos diálogos. Su potencial, reside sobre todo en la imagen y en el propio actor protagonista.

Sí, es una cinta que da que hablar, con la que cuesta postularse, y a pesar de que va por unos rieles muy establecidos (para no salirse de lo políticamente correcto) se mantiene muy en forma cuando se trata de dar más protagonismo a uno de los dos géneros con los que más juega, el thriller y el drama.

Quizá este segundo no esté muy explotado del todo, y habría sido necesario que se hubiera dejado más a Coronado explayarse con su personaje. Vivas hace una cinta muy precisa, con escasa sorpresa, pero con buen gusto. Si a esto le sumamos la presencia de buenos actores, creo que, al menos, vuelve a estar en el punto de mira de los grandes.