(John Krasinski, 2018)
A Quiet Place ● 2018 ● USA ● 1h 30min
★★★★½

Un lugar tranquilo

Un notable ejercicio en donde la tensión y el silencio casan a la perfección.

Tercera película como director de John Krasinski, cuya faceta de actor es, quizá la más conocida. De la mano de Michael Bay (la cinta la produce su Platinum Dunes), Krasinski además se ha guardado el as de protagonizarla junto a su mujer, la también actriz Emily Blunt. Juntos, crean una pareja protagonista absolutamente veraz, que refleja en la gran pantalla el terror al que se enfrentan.

Y es que Un lugar tranquilo es una cinta altamente recomendable, en donde juegan un papel importante varios elementos que, juntos, configuran una aterradora narración en donde subyacen varios mensajes enfocados, sobre todo, a la figura de la familia, tales como la protección, las relaciones entre padres e hijos… todo ello bajo el manto de la historia de esta familia.

Sin necesidad de contarnos un inicio más clásico (con el que tiene, un absoluto puñetazo en el estómago, le es más que suficiente), la película arranca con la historia de una familia que vive aislada en el campo y que, como el resto de habitantes del planeta, ha de sobrevivir al terrible asedio de unas criaturas que sólo son atraídas por el ruido. Así pues, la vida en silencio ha de convertirse en algo rutinario, con todo lo que conlleva.

Confieso que no había visto ninguna de las dos anteriores películas de Krasinski tras las cámaras, ni siquiera la más reciente de ellas (del pasado 2017), Los Hollar. Pero sí que uno se sorprende de la madurez con la que el actor de la serie The Office y que nunca había tocado el género, ha rodado esta Un lugar tranquilo, una película que te mantiene en tensión prácticamente los noventa minutos que dura (otro detalle que se agradece). Es quizá más esa sensación que el miedo que uno pueda tener a lo desconocido.

Una de las principales habilidades que demuestra Krasinski es su manejo del sonido, de los silencios, rotos prácticamente sólo por los aterradores gritos de las brutales criaturas o por algún cristal que pone en peligro a la familia protagonista. Y es que Un lugar tranquilo es una cinta arriesgada, en donde apenas hay líneas de diálogo, en donde es imprescindible verla con un ambiente sosegado y sin ruido.

La sobria y efectiva fotografía (de la danesa Charlotte Bruus Christensen, habitual de Thomas Vinterberg, ) y la banda sonora de Marco Beltrami (ya un clásico en el género de terror), ayuda de forma absolutamente efectiva, a que el ambiente de la película sea incómodo y a la vez desalentador.

En base a esta historia, la película nos habla de la protección de una familia, de sus miembros, de las relaciones entre ellos, de los sentimientos de culpa… la historia es simplemente un medio para contarnos esto, pero se vale de ella además (como medio), como gancho en muchas veces por si hubiera algún rezagado. Quien busque una cinta de acción de un hombre contra unos “bichos” gigantes, se equivoca de película.

Destacamos sin duda, una de las secuencias de la cinta en donde tanto imagen, como sonido, como montaje, y como intérpretes, en este caso una siempre solvente Emily Blunt, confluyen para crear desconcierto, tensión (seguramente el más alto de toda la cinta) y miedo (siempre y cuando se simpatice con los personajes).

Y es que el punto a favor de Un lugar tranquilo no es únicamente su altísima capacidad para mantenernos en tensión, sino la forma en la que ésta se dosifica durante toda la película, aunque no estemos presenciando un ataque. Somos conscientes de la amenaza, y es entonces cuando el espectador queda alerta prácticamente en cada escena, sin saber muy bien cómo reaccionar cuando se disparan las alarmas.

El nivel interpretativo (los personajes se pueden contar con los dedos de una mano) que Krasinki exige, sin duda no decepciona. Todos están muy correctos, tanto actores ya consagrados, como los niños protagonistas, otorgando una mayor veracidad en las situaciones planteadas. Si que quizá puedan no llegar a conmover las escenas, se supone, más dramáticas. Este elemento es, posiblemente, lo menos redondo de toda la película.

No es una cinta perfecta, pero pesan más sus virtudes que sus fallas y es por eso que podemos dejar de lado el buscarle errores, cosas ilógicas (que las tiene), porque Un lugar tranquilo no busca ser perfecta, busca hacértelo pasar mal, que sufras por la familia, que simpatices con ellos… y lo consigue muy bien.