Wolf Creek ● 2005 ● Australia ● 1h 39min
★★★★★

Wolf Creek

El subgénero del “slasher” (a saber, cuando un villano terrible empieza a demostrar sus dotes de carnicero) no ha evolucionado demasiado con el paso de los años, salvo en su coherente paso del tiempo. Wolf Creek, cinta rodada en Australia con un presupuesto ínfimo, incide precisamente en su capacidad como “slasher” sin mostrar demasiada violencia y/o casquería. Quizá es uno de los puntos que muchos aficionados a este tipo de cine, le echen en cara.

“Wolf Creek” es el nombre de una zona de Australia, conocida por un enorme cráter. Allí tres jóvenes deciden ir a pasar un día, pero al volver, el coche en el que viajan se avería y no pueden arrancarlo. Conocen entonces a Mick Taylor, un hombre que se ofrece a ayudarles. Lo que Liz, Kristy y Ben desconocen, es que Mick es un psicópata asesino, y que ellos han sido sus próximas víctimas.

A pesar de que la cinta bebe de distintos hechos reales, su propia historia nunca sucedió. Los numerosos casos de misteriosas muertes en los noventa (los conocidos como Backpacker murders) en Australia, alentaron a Greg Mclean a escribir su primera película. Moviéndose más en el suspense que en el propio terror (al menos en sus primeros 40 minutos), Wolf Creek no destaca realmente por nada en especial. Es una cinta algo más del montón, que se toma su tiempo en arrancar y que cuando lo hace, el espectáculo se reduce a secuencias muy básicas.

Quizá lo ajustado de su presupuesto sea el causante de que Wolf Creek no despunte en ningún momento. Es una cinta bastante corriente, al uso y, en algunas partes hasta se atisba un poco previsible. Mclean sabe manejarse bien, pero le faltan tablas aún para considerarse un buen director del género.

La elección artística para los protagonistas, ese toque de que todo es real (sin utilizar la manida cámara en mano o el recurso del “found footage”), de que los protagonistas lo pasan muy mal, es quizá lo que le salva un poco de todo lo visto ya. Los actores, a pesar de ser desconocidos, están bastante correctos en sus roles, sin resultar forzados.

Mclean (que despuntaría posteriormente con la más espléndida El territorio de la bestia (2007)) conjuga sus ingredientes con coherencia, consigue no despegar al espectador de la butaca (pero quizá no logra evitar que bostece) y filma una cinta correcta, ni más ni menos.

Wolf Creek no destacará por nada en concreto, pero si es un buen punto de partida para un director que quiere labrarse una carrera en un género tan explotado como es éste.