X-Men: Apocalypse ● 2016 ● USA ● 2h 24 min
★★★★

X-Men: Apocalipsis

Casi como si de una saga menor se tratase, evoluciona poco a poco.

Han pasado 16 años (que se dice pronto) desde que Bryan Singer se hiciera cargo de una de las sagas más exitosas de MARVEL, los X-Men. Una saga que, con el tiempo, ha ido creciendo tanto a nivel cinematográfico como a nivel de personajes. Buena culpa de la madurez que ha tomado con el tiempo la tiene el propio Singer que, a pesar de embarcarse en otros proyectos fuera de MARVEL, ha conseguido cierta estabilidad dentro de este subgénero.

X-Men: Apocalipsis es la lucha entre el propio Charles Xavier (una vez más, James McAvoy) y el todopoderoso En Sabah Nur, conocido como Apocalipsis, uno de los primeros mutantes que existieron y que ansía el poder absoluto para someter a los humanos después de años de persecución.

Antes de hablar de esta cinta, quizá sería interesante retrotraerse hacia la anterior entrega, X-Men: Primera generación (Bryan Singer, 2011), donde tanto MARVEL como el propio director, dieron un giro a la saga de 180 grados, al situar las acciones años antes de lo que ya conocíamos, con rostros nuevos y nuevas tramas que, posteriormente, han ido encajando bastante bien (personajes y acontecimientos). Ni siquiera esta X-Men: Apocalipsis se muestra demasiado forzada en el desarrollo de los acontecimientos.

Hay que tener en cuenta que tipo de película es y lo que vamos a ver, por lo que no cabe quizá la sorpresa. Teniendo a Simon Kinberg de nuevo en el guión (dejó la saga en la tercera entrega, la de Brett Ratner), no es de extrañar que haya sido él mismo quien retomase personajes que, en aquella ocasión se antojaron interesantes para el público, como Bestia o Angel, ambos interpretados por actores diferentes en ambas sagas. Kinberg trae nuevas e interesantes subtramas y, como anteriormente había hecho, se muestra muy interesado en la profundidad de personajes, algo que se agradece.

Quizá haya dejado un poco de lado el poco humor que contenían las cintas de los X-Men. Aquí la cosa se pone seria, enfrentándose a un enemigo que les pone las cosas muy difíciles y que, aunque sabemos a ciencia cierta que todo va a acabar medianamente bien, no podemos evitar simpatizar con los personajes. Buena culpa de eso la tiene el reparto, con rostros conocidos y que caen bien al público.

Pero si X-Men: Apocalipsis tiene protagonistas, no es sólo la imponente presencia de Oscar Isaacs como villano, sino la de McAvoy y Fassbender, ambos ya casi tan conocidos como Stewart y McKellen. A ellos se les unen otros más jóvenes con mucha proyección y que hemos visto en otras películas fuera del universo de superhéroes.

Singer maneja muy bien los tiempos y los ritmos y la cinta no se vuelve demasiado lenta, aunque tiene pequeños pasajes que se van un poco fuera, pero en general es una película bastante entretenida y ligera, algo que por ejemplo, no pasaba en X-Men: Días del futuro pasado (2014) que quizá exigía un poco más al espectador.

Tampoco hay que olvidar el nivel técnico de la película. A pesar de que los efectos especiales copa la principal parte de la película, también habría que destacar la banda sonora de Ottman, compositor habitual (y amigo) de Singer. Su partitura es épica, con grandes temas corales para representar el poder y la magnitud de la historia y los personajes. Posiblemente sea esta la única saga en la que MARVEL parece haber puesto especial cuidado con la música.

X-Men: Apocalipsis habla sobre la lucha interna de sus personajes, y sobre la idea de colocarnos todos en un mismo sitio, fuera de aislamientos. Al fin y al cabo esa es la idea del mismísimo Charles Xavier, ese utópico mundo en el que los mutantes y humanos puedan convivir. Esa es su esperanza.

Sin duda una película entretenida, bien rodada, con ritmo y que consuela mucho a los que pensaban que Singer no sabría como cerrar este nuevo ciclo de mutantes. Lo hace con bastante solvencia.

Por cierto, ya se sabe que nunca hay que levantarse cuando empiezan los créditos finales de una película MARVEL.