X-Men: Días del futuro pasado
X-Men: Days of the Future Past ● 2014 ● USA-Reino Unido ● 2h 12min
”Quien mejor que Singer para devolverle el lustre a esta saga.”
★★★★






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Han pasado catorce años desde que Bryan Singer iniciara las sagas más longeva de MARVEL, hasta la fecha. X-Men (2000) abría a sus creadores, la posibilidad de convertirla en toda una saga de éxito. No ha sido del todo así, pero al menos pueden tener la conciencia tranquila de Singer empezó haciendo las cosas bien y, hasta ahora, lo sigue haciendo (siempre hablando de los mutantes, claro).

X-Men: Días del futuro pasado se centra en una posible aniquilación de todos los muntantes del planeta. Algo que es posible evitarlo, viajando al pasado y evitar así sucesos que se producirán en un futuro (sucesos=guerra=final de los mutantes).

A grandes rasgos, X-Men: Días del futuro pasado, podría definirse como la batalla definitiva de los mutantes por su supervivencia. Y quien sino Bryan Singer para devolverles el lustre que habían perdido con el paso del tiempo (aquí no incluímos X-Men: Primera generación (Matthew Vaughn, 2011)). Muy apoyada en el universo recreado por Singer (hereda numerosos hechos sucedidos en X-Men 2 (Bryan Singer, 2003)) y quien además ha contado con un equipo técnico al que parece serle muy fiel, esta nueva aventura mutante es quizá la menos “movida” de todas. Y digo esto, ya no sólo porque la acción esté muy dosificada (marca de la casa), sino porque se desvía quizá de una lucha entre los del bando de Magneto y los del bando de Xavier, algo que ya se postulaba en los últimos títulos de la saga. Y se separa, precisamente para luego volver a encontrarse (de nuevo volvemos a retomar algo que ya habíamos visto en otra entrega de la saga).

Aquí el protagonismo ya no reposa sólo en las garras de Lobezno, ya que es más un hilo conductor que un personaje protagonista (aunque tiene sus momentos). Charles Xavier (muy correctamente interpretado por James McAvoy/Patrick Stewart), Magneto (Michael Fassbender/Ian McKellen), son los verdaderos protagonistas de la historia que hay detrás de lo que vemos, y junto a ellos el personaje de Mística (Jennifer Lawrence), cuyo rol secundario, se va tornando poco a poco a pieza clave de la película. Ese triángulo es quizá lo más sólido de una película que, cuando intenta entretener, consigue hacerlo de una forma algo justa. Y es que Singer nunca ha sido un buen maestro de ceremonias.

Pero alejándonos de la espectacularidad que tiene X-Men: Días del futuro pasado, la cinta lleva bastante bien sus transiciones temporales, su montaje e incluso su ritmo, que en ocasiones parece caerse desplomado e infecta a la sala de cierto sopor. Qué no cunda el pánico, es algo momentáneo y que se resuelve muy bien con alguna parte algo más movida.

Por lo demás, la historia en X-Men: Días del futuro pasado, avanza bien, correcta, sin apenas tropiezos, y con la solidez de una roca. Es una cinta bastante seria (entiéndase con que no es tan infantil como muchos puedan llegar a pensar) y que se toma en serio, sabe muy bien que la mitología mutante es cosa fina y Singer es consciente de ello. Filma una película muy correcta con algunos pequeños bajones de ritmo, pero a la que no podemos ponerla demasiadas pegas.

Sigue las tradiciones MARVEL (es decir, que nadie se marche de la sala después de los créditos finales), y consigue que volvamos a recordar la verdadera esencia del universo “X”.