La noche más oscura (Zero Dark Thirty)
Zero Dark Thirty ● 2012 ● USA ● 2h 37min
”Siempre nos quedarán demasiadas dudas.”
★★★★






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La buena experiencia que Kathryn Bigelow obtuvo con su anterior trabajo En tierra hostil (2009) le ha permitido regresar el farragoso terreno del thriller, y digo farragoso porque es un género que hay que saber manejar con bastante tacto, de lo contrario puedes caer en un tedioso y pretencioso producto, amen de que ya cuesta lo suyo librarse de tópicos.

Afortunadamente para ella, La noche más oscura (Zero Dark Thirty) contaba con unos interesantes ingredientes que, incluso el menos avispado podría manejar a su antojo. Desde este punto de vista, no es una cinta excesivamente marcada por su realización, sino más bien por una temática que parece apasionar a su realizadora y que, tras su paso por ella, le ha dejado con ganas de más. La noche más oscura (Zero Dark Thirty) colma, sin duda esa sed por indagar en uno de los episodios más complejos e importantes de la historia norteamericana reciente.

Tras los atentados del 11-S, Hollywood cambió su perspectiva hacia el terrorismo. Antes eran los rusos, ahora parece ser el mundo árabe el “gran malo” de la nación de las barras y estrellas. Un razonamiento que, sin duda, guarda cierta lógica, y poder atrapar a una de sus mentes más importantes, Osama Bin Laden, se ha convertido el la verdadera asignatura pendiente de un Gobierno golpeado donde más le duele.

La cinta indaga en las investigaciones que llevaron a dar con el paradero del líder de Al Qaeda, una complicada tela llena de confidentes, torturas, vídeos, testimonios, nombres… todos ellos conducen a su protagonista (una quizá algo fría Jessica Chastain) hasta el objetivo que ha marcado prácticamente los 12 años que lleva trabajando para los chicos de Langley.

Mezclando más thriller que otra cosa, Bigelow consigue una buena masa para cocer lo que, seguramente el espectador menos interesado quiere ver, la captura del líder. Desgraciadamente eso no es precisamente lo que quiere contar y aunque su final esté muy bien contado y muy bien rodado, no es el objetivo de todo esto. Con un pulso narrativo muy sólido y con un buen guión de Mark Boal, La noche más oscura (Zero Dark Thirty) parece ser el punto y final a la enorme pesadilla que tanto ha marcado a los americanos y que, por fin (o eso parece) llega a su recta final. Maneja muy bien las fuentes, los nombres y las acciones de cada uno de los personajes que intervienen, algo que exige al espectador una más que notable atención, sobre todo a la hora de no perderse entre tanto concepto.

A nivel interpretativo y dejando de lado la correcta presencia de Jessica Chastain (quizá estamos acostumbrados a verla algo más inocente), el resto de su reparto no destaca, precisamente por aportar roles demasiado interesantes. Más que nada se dedican sobre todo a ponerles rostros a aquellos que, o bien dudaban de si OBL estaba donde decían que estaba, o bien no se querían mojar en la operación (apunte que el propio director de la CIA se permite dar). Algo que es innegable es la enorme capacidad de la película para dejar al espectador a su libre decisión, ya que tanto Boal como Bigelow se apartan de maniqueismos y de extremos, mostrando las cosas tal y como ha sido (¿debemos fiarnos de ésta versión de los hechos?).

Quizá si tuviéramos que ponerla algún pero, sería en su ritmo, pausado y en ocasiones puede restar interés si realmente no estamos muy interesados en lo que se nos está contando. Pero no es algo que quizá podamos echarla demasiado en cara, recordemos que estamos ante un thriller no ante una cinta de acción.